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1 de marzo de 2009

Piloto automático

La antesala de los Óscars, un espectáculo dantesco.
El enfant terrible del cine y su duelo interpretativo
Con el Rey Midas de Hollywood.

El Primer Mundo, segundo clasificado.
La tercera vía del gobierno es el Cuarto Poder,
Y su quintaesencia, el sexto sentido del Séptimo Arte.

La ilegalizada batasuna impone su hoja de ruta.
La lacra del terrorismo nos trae la crispación
Y la crisis de gobierno, bajo el paraguas de la ONU.

La práctica totalidad se quemaría a lo bonzo,
Se autoinmolaría, antes de una larga enfermedad.
Segar una vida que se salda con una muerte.

Violencia de género para con uno mismo: homofobia.
La tolerancia está en avanzado estado de descomposición.
Una ola de calor que da ganas de arrojarse al vacío.

Para descerrajarle dos tiros, a este amasijo de hierros.
La prensa está en avanzado estado de descomposición,
Con encefalograma plano... presuntamente.

30 de noviembre de 2008

Inocente!

Francamente, se me hace difícil seguir leyendo sobre el asunto de los derechos de autor y el P2P. Sabemos que quienes defendemos las redes de intercambio libre tenemos la razón y que todo está ya dicho, pero también que, en el fondo y como todas, ésta es una batalla perdida. Pero de vez en cuando llega alguien como el Pianista, da un puñetazo en la mesa, y se casca un post imprescindible que hace que uno sueñe; que sueñe con una repercusión a la altura del texto, que haga que otros autores lo reflejen y lo implementen, y lo reboten hasta hacerlo accesible no sólo para los ordenadores sino también para las mentes de los que tienen capacidad de decisión en estos asuntos y aún no han perdido la integridad a base de estrechar manos y cheques. Un post que ilusiona. Llámenme inocente.

«Además, ¿no hay un contraste sorprendente entre el alcance global de la lucha contra el P2P y la relajación con la que se combate el top manta? Todos esos ridículos anuncios que el Ministerio de Cultura paga a precio de oro intentan convencernos de que no descarguemos obras, no de que no las compremos en el top manta. ¿Por qué?

Porque la oferta del top manta reproduce las imposiciones culturales del mainstream. En el top manta sólo se venden best-sellers y blockbusters. Representa un diezmo económico, pero es una pérdida asumible, un mal menor. Sin embargo, el P2P es un verdadero desafío al sistema, porque rodea sus imposiciones, recupera títulos que las grandes empresas decidieron enterrar, permiten que el espectador/oyente configure su propio catálogo cultural, fomenta la distribución horizontal, permite una comunicación directa entre el autor y el espectador. En definitiva, revive a la bestia negra de una empresa global de distribución de contenidos: la libertad.»

No, en serio: llámenme inocente. Lo soy, y usted también. A ver si se enteran de una puta vez: Mea Culpa y Caga Leyes.

Edito al día siguiente: ELPAÍS.com publica –titulándolo con la brillantez habitual– el decálogo de falsedades que nos intenta colar el Ministerio de Cultura. Véanlo aquí.

8 de octubre de 2008

Crisis

Permítanme descontextualizar un titular ya descontextualizado. Dice José Maria Hidalgo, secretario general de CCOO:

El trabajo es la mayor garantía de libertad y riqueza.

Bien, yo diria, aunque me pese, que tiene razón. Aunque le pediría al Sr. Hidalgo que tenga los santos huevos de decir lo que realmente significa esa frase:

El dinero es la mayor garantía de libertad y riqueza.

Bienvenidos al final de la Izquierda.

Se habla de que ha llegado el momento del colapso del Capitalismo, pero no se regodeen: ustedes morirán con él. Y no será ahora, sino dentro de muchos años, cuando hayamos superado este nuevo aviso de que el Sistema no sirve ni para cumplir con la apariencia de que funciona, que es para lo que ha valido hasta ahora. Y petará por algún otro motivo estúpido como unas hipotecas truchas o alguien gritando fuego! en las páginas de un periódico, cuando la propia derecha liberal dé la alarma para corregir el rumbo de la pasta con un golpe de volante, pero sin quitar el pie del acelerador.

Eso, con toda seguridad, tendrá lugar después de un nuevo puñado de años de emputecimiento de las instituciones mundiales, de guerras inmorales y de presidentes del mundo cubiertos de sangre y llenos de ponzoña. Años en los que la izquierda seguirá haciendo carantoñas a la cultura, mirando que haya igual número de estúpidos que de estúpidas y muy cómoda en su superioridad moral. Pero con la alarma rota. Y la ética afónica.

En otras palabras, el Sistema se curará ahora, con bail-outs y liberal-nacionalizaciones y permanecerá fingiendo que todo está bajo control mientras la derecha hijaputa hunde la cara en el barro a la mitad del planeta y la izquierda usa sus mismos argumentos engalanados con la parafernalia dialéctica de la vieja guardia. La derecha dice dinero y la izquierda dice trabajo, pero sus realidades políticas y sociales han ido convergiendo hasta el punto de estar hablando de lo mismo. Esta crisis no representa otra cosa que la gran victoria del Capitalismo.

27 de septiembre de 2008

Humor vs. Comedia (2ª parte)

Previously on !!! ponía el ejemplo de la música española de los 70 para explicar la necesidad que tienen los creativos de reproducir sus influencias al tiempo que se ven reproducidos en ellas, especialmente cuando el medio artístico en el que se mueven es nuevo y/o está poco explorado. Perogrullada: este fenómeno tiene que ver con lo más profundo de nuestra forma de ser y, como cualquier otra de nuestras cualidades, se ve amplificado o reducido por el medio en el que nos desenvolvemos. Si aplican eso a nuestras fronteras... en fin, ya me siguen. Permítanme que abrase con lo de la música un momento. Después de los años de renovar viendo lo que hacían fuera para ir contra lo que entonces era el Sistema, la música en España llegó a lo que se llamó Movida Madrileña, que en mi opinión es como el Ferrán Adriá que de tanto transgredir acaba en la coprofagia.

¿Quién soy yo y a dónde voy?
(¿Quién es él y a dónde va?)
¿De dónde vengo y qué planes tengo?
(¿De dónde viene y qué planes tiene?)
Gran ganga, gran ganga, soy de Teherán
(Gran ganga, gran ganga, él es de Teherán)
¡Calamares por aquí, boquerones por allá!
Aaaaaaah...


Me dirán que eso es comedia, no música. Me dirán que Almodóvar y McNamara eran algún tipo de sátira, y les daré la razón. Se supone que Sé lo que hicisteis también es una sátira, pero mi sensación es que termina convertido en aquello que parodia. Como Torrente. Como el Chiki-Chiki. No los desprecio, al contrario: admiro la maquinaria empresarial que llevan detrás. Querer ganar pasta con uno de esos fenómenos cómico-mediáticos está muy bien, pero tiene el problema de terminar quemando el producto. Del mismo modo que queman a los guionistas de comedia en España, como Santiago Segura quemó las intenciones de su personaje y como el Chiki-Chiki pudiera haber quemado, Eurovisión no lo quiera, al actor que está detrás. ¿Por qué? Porque no son comedia, sino humorismo. ¿Y qué es la comedia? La expresión de pánico que hay en mi cara al teclear esto.

Es casi imposible –y bastante inútil– dar una definición de comedia. Es un mecanismo tan primitivo como el fuego, tan simple y tan complejo a la vez, que podemos divagar acerca de sus características pero en realidad sólo interesa una cosa: si quema o no. Voy a dar una definición, de las miles posibles, y les pido disculpas de antemano por el cumshot intelectual que se les aproxima. Recuerden que hablamos en concreto de la comedia oral, discursiva, la que se ve en la mayoría de los programas de humor y en el stand-up. Atención:

La comedia es el discurso que racionaliza la realidad, la descompone en capas de prioridad, y la devuelve al espectador alterando el orden de las mismas. Aquí tiene el papel higiénico.

El humor, por contra, tiene más que ver con el cómo que con el qué. Humor es un acento, una jeta rara, un chiste de Jaimito. Cuando uno sobreexplota y sobreexpone el humor, sigue funcionando, y si se agota será por hastío del respetable o por suicidio del autor. En cambio, si se hace lo mismo con la comedia, deja de ser graciosa en el acto. Por muy genio que sea Woody Allen, si le ponen a escribir un programa de comedia de dos horas diarias al cabo de los primeros 20 minutos de programa las únicas risas que oirán serán las de su psicoanalista viéndose venir la factura del mes siguiente. Si cogen ustedes a Chiquito de la Calzada, uno de los más grandes cracks del humorismo –fíjense que no he dicho cracks de la comedia–, y le ponen a contar chistes a su manera durante dos horas todos los días, acabará usted hastiado y embrutecido, pero Chiquito será consistente en su trabajo. Tan sólo necesitará unos litros de Redbull.

Ésa es la verdadera tonterida española. Aquí tenemos un sentido del humor envidiable, nos reímos hasta de nuestra puta madre. Tenemos humoristas para aburrir, literalmente, pero cómicos en el sentido estricto ha habido muy pocos. Y los que ha habido han tenido un pie en uno de los géneros históricos sin llegar a lograr una autonomía creativa total: Miguel Gila en su costumbrismo, Tip y Coll en el surrealismo o Martes y Trece con su herencia del entremés, siendo muy grandes los cinco, son buenos ejemplos de esto. Gila en concreto es para mí lo más cercano que hemos tenido al stand-up comedian americano, al menos en las ocasiones en las que nos ha salido natural, sin copiarlo.

De ahí viene esto, ¿recuerdan? El copypaste lastimoso de SLQH a un clásico instantáneo de Sarah Silverman y el equipo de Jimmy Kimmel Live, que por cierto, les reportó un buen par de Emmys. Por supuesto, los chicos de la Sexta no son los únicos carteristas, como comentaba Galahan. Lo que yo digo, e intento quitarle hierro, es que eso es ser español ahora mismo en el mundo de la comedia. Copiamos porque estamos aprendiendo. Éticas difusas y malas artes a un lado.

Así funciona desde hace unos años, cuando gracias a Seinfeld alguien decidió importar el stand-up comedian y lo que trajo fue uno de sus géneros, la comedia observacional, y nos hartamos de escuchar a actores que no eran cómicos hablando de por qué las mujeres van de dos en dos al baño, de cómo responder cuando tu novia te pregunta si le queda bien el vestido, y por supuesto haciéndose la pregunta de por qué no construyen todo el avión del mismo material con el que hacen la caja negra. Pero si se fijan, la comedia observacional es ya por definición un refrito de elementos previos que no requieren un motor creativo propiamente dicho, sino más una capacidad regurgitadora –no lo desprecio, es un talento valiosísimo– que enlaza de alguna manera con la definición pedantesca que les he vomitado más arriba. España es un terreno especialmente propicio para esa hortaliza.

Por poner nombres, piensen en Pablo Motos, a quien descubrimos en El Club de la Comedia como uno de los pocos que desde el principio recitaban su propio material (o se le supone). Ahora vive de cosas como la incapacidad del españolito para pronunciar las letras de canciones (canciones, una vez más, de otra gente) o de plagiar sketches como éste un día sí y otro también. Otro ejemplo es el de Ángel Martín, un tipo más que competente que sin embargo no parece querer o poder escapar a la referencia previa: en La Noche de Fuentes empezó siendo la tercera entrega de la Trilogía Pánfila que empezó Tonino Guitián y continuó Ramón Arangüena, y ahora vive, directamente, de ser muy gracioso comentando la tele que hacen los demás. El mejor programa de humor que ha habido en años en España, Muchachada Chanante (¿La Hora Nuí?), tiene momentos de brillantez absoluta pero sin salirse de ese marco ibérico: un tercio de dichos momentos tiene que ver con una imitación y otro consiste en hablar con acento gárrulo-manchego.

Lo que les decía: eso es el Humorismo. El triufo del cómo sobre el qué; el refrito, la repetición de esquemas de éxito, los acentos, las muecas, los trompicones; la conexión con la nostalgia y el elemento generacional, que suponen puentes más directos que los trabajos arduos de creación de la Comedia: las grandes sitcoms, la técnica infalible de los monólogos de Johnny Carson, los andamiajes lingüísticos del maestro Carlin o el glorioso Who’s on first? o la maquinaria (por épocas) perfecta de Saturday Night Live. The craft, que le llaman. El Oficio, que entraña una ética profesional, un rigor, un respeto al público, y en especial al trabajo de uno mismo. Eso de lo que aquí andamos sobrados. ¿Recuerdan que en un capítulo de Studio 60 prácticamente sacaban a los abogados de la cama ante la posibilidad no comprobada de haber plagiado material ajeno por accidente? Pues eso.

Humor o Comedia. Decidan ustedes dónde colocar ambos mundos en su esquema de prioridades: son el público, así que tendrán razón. Mi opinión es que mientras los españoles seamos como somos, tendremos mucho humor y muy poca comedia.

20 de julio de 2008

!!!

Que cunda el pánico, ¡que cunda! Lo dice ELPAÍS.com: la crisis empuja a muchas mujeres a volver a un oficio copado por extranjeras. Váyase haciendo a la idea: su madre tendrá que hacer la calle para pagarle a usted el ADSL. La crisis ha llegado, y vamos a morir todos. Pero la Crisis, con mayúscula. ¿Recuerda la de 1993, cuando usted tuvo que matar a un hombre por 2.000 pesetas, cuando comíamos las lentejas a oscuras para no ver los chinches, cuando el tabaco llegaba de estraperlo por el puerto de Valencia? Pues ésta es peor. Lo dicen todos los medios, ¿o no se entera? El armageddon ha llegado, y a usted se le acabó eso de llevar zapatos con suela. Y si no quiere pasar hambre, aprenda a guisar gato. Con esta prensa, le va a saber a liebre.

17 de abril de 2008

La hostia en la baba

Supongo que por el caso de la empleada de la COPE que ha sido despedida por invertida y descastada, Daniel Anido escribe un editorial en CADENASER.com para quedarse a gusto.


Cuando fluye la baba y el periodismo se acojona la tiniebla va cubriendo el espacio vacío; un territorio abandonado que ocupan pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados, con nombres y apellidos.

Aire fresco para mi cueva. Aunque no añada nada –no dice nada que ustedes no sepan; es más, no dice casi nada–, yo se lo agradezco sinceramente. Ya lo he comentado alguna vez, y cada vez se me hace más necesario. Creo que la parte sensata del progresismo de nuestro país todavía tiene que aprender a separar la etiqueta del nometoquesloscojones, y responder a tintero lleno a los desgraciados de la derecha que llevan la mala hostia tan a mano como la taza de café por la mañana. Ya es hora de que a algunos el frontón les empiece a devolver las pelotas: con suerte alguna les dará en los huevos.

El resto del artículo, aquí.

4 de abril de 2008

Humor vs. Comedia (1ª parte)

De las muchas conversaciones suscitadas por el anterior post, en el que me metía con Sé lo que hicisteis la última semana, he sacado la impresión de que el panorama está dividido entre los que toleran ese tipo de humor, por intrascendente, y los que ven en la comedia televisiva española un irritante quiero-pero-no-puedo, un trabajo hecho a medias. Mi filosofía es que querer es poder, de modo que un quiero-pero-no-puedo es en realidad un puedo-pero-no-quiero. Y en cuanto a la intrascendencia como excusa para la cagada fría de paloma, qué quieren que les diga. En este blog consigo no hablar de guión, pero no puedo evitar hablar desde el guión, y estas chumineces, aun sabiendo que lo son, me las tomo en serio. ¿Me lo perdonarán?

Lo que me queda claro es que por mucho que intentemos salir del bucle, seguimos siendo fieles a lo que desde el fin del franquismo ha sido la tradición cultural de nuestro país, por lo menos en lo relativo al audiovisual, que no deja de ser una muestra más de la naturaleza bipolar que usted y yo tenemos como hijos de este país. El español es un animal extraño: además de los cuernos, tiene la boca muy grande –a mí me lo van a decir–, un ojo a cada lado de la cabeza como los camaleones, un largo cuello de jirafa para mirar bien qué hace el vecino y anchas patas de elefante que le obligan al mayor contacto posible con el suelo que ha pisado siempre. Así, por mucho que miremos lejos con nuestro cuello telescópico, seguimos sin movernos del sitio, y hagamos lo que hagamos siempre parece que volvemos a nuestro suelo, por lo general de bruces, para repetirnos o regodearnos en aquello de las raíces.

Y nuestras raíces son las que son. El rollo aflamencao que nos hace exportar la Macarena, tener el destape y el guerracivilismo como grandes corrientes cinematográficas, y vivir del corazón a base de comerlo de primer plato en el menú de la tele. Somos el flamenco, las tetas, la Guerra Civil, el cotilleo, el tonto del pueblo y el señorito que se ríe de él. Y a eso terminamos volviendo: las listas de ventas suelen estar llenas de gitanadas (con perdón), por algún motivo Vicente Aranda sigue haciendo películas, y en España hay una revista de información supuestamente seria con una chica en pelotas en la portada . No digo que esté mal. Digo que es lo que hay.

Pongamos por ejemplo el mundo de la música. Cuando Franco ya empezaba a estar tocado de la próstata en los mercados negros de la cultura se producía un acceso al exterior que llegaría a desatarse con la muerte del dictador, importando a nuestro país los estilos de fuera. Entró la beatlemania, y empezamos a cambiar el jamón serrano por el lomo de sajonia. El panorama musical se llenó de grupos de pop con influencias británicas y de estilos que se daban de palos con los que marcaba la tradición ibérica. Los compositores empezaron a beber del exterior, a aprender de los que entonces sabían más porque se habían formado en un ambiente en el que las ideas podían fluir. Crecimos a base de reproducir, y Miguel Bosé hizo fortuna como imitador profesional de David Bowie.

Eso está muy bien. Uno aprende imitando cuando es pequeñito, descubriéndose por contraste, creciendo, y terminando por ejercer de sí mismo con el repertorio de lo aprendido. Uno pone su foto junto a la de aquellos a los que admira, y la mira y la explora hasta que descubre dónde empieza él y termina el otro. Cuando yo iba al cole, en Educación Plástica de 2º de EGB te daban un papel de calco para copiar un dibujo, y si te salías del contorno del original te metían una hostia. En eso consiste tener maestros: en copiarles por sistema hasta que llega el día en que, por primera vez, no estamos de acuerdo con su criterio.

Y en esa etapa está el mundo del humor en España, por lo general. Imitando, copiando, llamándolo plagio cuando copia con torpeza. Hoy en día, en lugar de beber del Reino Unido como antes, buscamos a los maestros donde están: en Estados Unidos. Así, hace unos años descubrimos la sitcom y empezamos a hacerla malamente (Canguros, Hermanos de Leche), para luego comprender que las risas enlatadas se debían al doblaje, y que las sitcoms de verdad tienen público en directo; ahí empezamos a saquear Friends de manera sistemática (Más que amigos (!), Siete Vidas). Más tarde descubrimos el stand-up confundiéndolo con la comedia observacional (El Club de la Comedia), pero un error lo tiene cualquiera. Ahora hemos descubierto las series de media hora: a ver cuántas generaciones de ejecutivos de televisión tienen que morir para que se asienten como formato.

Pero en éstas que hay un problema. Tengo la teoría de que en España no somos capaces de hacer comedia, y desde que ha muerto Rafael Azcona, mucho menos. No es por falta de sentido del humor, de ése tenemos de sobra. Lo que nos falta es la técnica, que es la herramienta que podría separar el cuello de jirafa de las patas de elefante, lo único que podría sacarnos de esa idiosincrasia nuestra, tan cañí, para poder mirarnos desde fuera, ver nuestro contorno, y poder regresar a la foto sabiendo dónde termina lo que somos y empieza lo que podemos ser; dónde termina el humorismo y empieza la comedia.

Explicaciones, ejemplos y más morralla condescendiente en la segunda parte.

26 de marzo de 2008

Vergüenza torera

En el mundo civilizado, que como saben no queda por aquí, la comedia es algo muy serio. La integridad creativa, la ética profesional, se lleva a rajatabla. Puede que sea por miedo a una demanda sodomita por plagio, o quizá por temor a que el público, que allí manda y aquí obedece, decida no pagar su entrada para el espectáculo de uno. En cualquier caso, cada vez que un cómico le deja un milímetro de terreno a la sospecha de que ha ido por ahí con material de otro, se monta un cisco de primer orden en el mundillo.

En Youtube encontrarán muchas acusaciones dirigidas a algunos cómicos de mucho talento y más éxito, como Carlos Mencía o Dane Cook, que tienen bits parecidos a otros de otra gente. Que sean o no plagios más o menos discutibles es algo que no importa; la sola acusación es una mancha en el currículum, y si los dos cómicos que he citado no fuesen, ahora mismo, los dos que más gente llevan a sus espectáculos (Cook reunió a 18.000 personas en su primer HBO special, y Mencía tiene la mayor audiencia de Comedy Central después de South Park), estarían jodidos. Ante la duda, los promotores empezarían a pasar de ellos, y puede que tuvieran serios problemas para seguir en el negocio, o a cambio necesitarían años de lavado de imagen o pasar por algún rehab estúpido como Isiah Washington o Michael Richards. Ya se saben la de Ashlee Simpson: la pillaron haciendo playback en Saturday Night Live y tuvo a todo el mundo hablando de ello durante semanas. Aquí pasaría eso si alguien cantase en directo.

Todo esto viene a un plagio estúpido (mención a Castelo por enseñármelo) de Sé lo que hicisteis la última semana, aunque, la verdad, con ese título no sé por qué un plagio debería sorprender a nadie; el vídeo saqueado es la última genialidad de Sarah Silverman, cuyo nivel de crackismo tampoco es sorprendente.

El robo en sí no es lo más grave. Uno aprende de los mayores a base de imitarlos; un chiquillo de 15 años ve una escena molona de una película, la reproduce en vídeo con sus amigos y la cuelga en internet. Un profesional ve a los cómicos que admira, se los empolla, asimila lo que ve y luego hace... algo distinto. Una cosa es la influencia y otra el saqueo porque sí. Reconocer que es un robo usando la palabra homenaje no lo justifica, casi lo pone peor. Uno homenajea a quien lleva años siguiendo, no un vídeo que te has encontrado en un blog; uno homenajea con estilo al día siguiente, no mes y medio después. Y sobre todo, uno homenajea cuando no lo necesita.

Lo peor es que tal y como está planteado, un plagio como éste no tiene el más mínimo sentido. No es gracioso. Un buen guionista de comedia debería saber que mantener el cuerpo de un bit cambiándole la premisa es una receta para el desastre. El elemento sorpresa del cameo de Matt Damon se da de hostias con la mera imagen de Micky Nadal sentado en un sofá muuuchos segundos antes de la canción, por muy buena que esté Martina Klein. Copiar un bit quitándole su núcleo, la frase I’m fucking Matt Damon, es como comerse una hamburguesa de soja, no me jodan. Además, justificar en guión el tema de acostarse con alguien como excusa para cantar la canción es como escenificar un chiste de Jaimito en el que lo interpretase un niño con Síndrome de Down; sería contar que el Coyote llevaba 6 semanas sin comer y tenía cinco cachorritos que alimentar. La persecución del Correcaminos dejaría de tener la más puta gracia.

En resumen, hay que tener un poco de vergüenza torera, y contener los impulsos de pegar tu foto al lado de la de los grandes. La lección a aprender es la siguiente: si vas a plagiar un bit, PLAGIA EL PUTO BIT. No disimules. Cógelo, transcríbelo, y luego te lo follas. Sólo un idiota intenta atracar un banco con una pistola de juguete. Hay que robar como es debido, que los ladrones somos gente honrada.

31 de octubre de 2007

30 de octubre de 2007

Cosas que no están tan mal

Comprarse un niño. Hay gente que las pasa canutas para adoptar un bebé en el infierno del Tercer Mundo, o en ese purgatorio industrial llamado China. Cuesta un ojo de la cara y la mitad del otro huevo, y total, ¿para qué? Para alimentar un sector servicios gubernamental que proporciona niños (niñas, por lo común) a precio de soborno militarizado. Que les zurzan, pongámoslos a la venta aquí. Que los chinos y chinas que vienen aquí, inmigrantes dignos y trabajadores, se dejen de copiar cedés en un subterráneo y empiecen a copiar chinos. Que sustituyan sus torres de tostar por colchones de los que fabrican sus primos en ese polígono de Fuenlabrada, y se pongan al tajo en grupos de 50. Lo vi hacer en una película. Además, en el Rastro quedan tres metros cuadrados libres en los que caben dos puestos de bebés chinitos, a 2.000 euros el kilo, que es bastante menos de lo que pagan los abnegados padres por una adopción en origen. Mercado libre: ¿no queremos arroz? Pues taza y media. Así nos quitamos de en medio toda esa escoria virulenta de oficiales y suboficiales y capos del Partido que supervisan ese comercio chino de la carne, que no es pollo ni ternera sino niña tierna, de hecho mucho más tierna que la que se vende al sur, en Indonesia. Que Mercamadrid abra un chiringo de importación, y a tomar por el saco. Entreguemos China al Capital de una vez por todas, y que los pobres labriegos del arroz, cuyas tierras de cultivo han quedado a varios metros por debajo del agua en la presa de las Tres Gargantas, le puedan regalar un futuro a sus hijas. Hay miles, qué digo miles, cientos de parejas que desean tener una pequeñina asiática a la que querer con todo su corazón y sus carteras, y llevarla de paseo al Corte Inglés para que aprenda lo que es el Primer Mundo. Si un padre, en cualquier lugar del planeta, es capaz de vender a su hijo, es que vive en tal caldera de desesperación que la mera intención debería hacer comprender por qué su hijo merece ser vendido. Bien sea por la desidia de un padre borracho o maltratador, o por la rendición de quien sabe que no hay futuro para su criatura con él, ese niño merece ser el objeto de una transacción económica sincera, regulada por Hacienda, a la vista de todos, y no de esa pantomima burocrática y en general dictatorial –valga la expresión– en la que consisten los sistemas de adopción tercermundistas, en especial el chino. De esa manera, todos ganan: los padres ahorran un valioso tiempo en papeleos, y por cada factura hay una niña salvada de la miseria. Y aprovechen las ofertas.

Prohibir los Juegos Paralímpicos. Vaya gilipollez lo del afán de superación de un saltador multi-amputado que es capaz de manejar una pértiga con la nasal. Lo único que ha superado esa persona es el sentido común. Créanme, respetables tullidos: no necesitan demostrar nada. Es una putada su problema, de eso no hay duda, pero no lo es menos por el hecho de tener una medalla de bronce en anillas sin brazos. El único modo en que eso va a repercutir en sus vidas es que tendrán que entrar en los sitios de canto, porque los hombros no les cabrán por el marco de la puerta. En cuanto a los efectos psicotrópicos de una hazaña física (aquello de superar la depresión que arrastran desde aquel accidente) pueden ser suplidos con medicación, o con una sencilla terapia psicológica. Bueno, retiro lo de sencilla. Pero de verdad, tienen que saber que no son más válidos por ganar una medalla en tiro al plato disparando con el omoplato. ¿Se dan cuenta de que si una persona con miembros hiciera eso, sería en Jackass? Es ahí a donde pertenecen ese tipo de logros, a los programas que los desgraciados normales vemos para sentirnos agradecidos por nuestra cordura, o por nuestra miserable vida. ¿Saben en qué cuatro países se celebraron las primeras cuatro para-olimpiadas, en los años 60 y 70? Italia, Japón, Israel y Alemania. ¿Alguien más ve un patrón, un cierto complejo, la necesidad de lavar una mala conciencia por algún oscuro pasado? En serio, un ciego no es mejor persona por ganar un premio al mejor paquete en una competición ciclista. Y aunque así fuese, el camino no es repetir las estupideces atléticas que llevan a cabo los humanos completos –en el sentido físico y salvando la circuncisión– entre flashes fotográficos y jueces de línea vestidos de chiste. Algo así sólo sería comprensible si tanto esfuerzo sirviese para algo de verdad. Hagamos unas olimpiadas en las que un señor sin brazos ni piernas tenga que nadar por su vida contra la succión de las hélices de un trasatlántico. Eso sí merecería una medalla, joder.

El turismo sexual. Cuando uno va de vacaciones lo que busca son varias cosas: conocer nuevos horizontes –en el sentido literal y en el figurado–, relacionarse con gente de la manera más placentera posible, relajar tensiones vitales del modo más ameno al alcance, quizá hacer algo de ejercicio, comerse cosas exóticas y que lo follen a uno hasta borrarle la memoria. Adelante, háganse los estrechos, pero es así. Un modo de viajar que hasta hace poco era típico de la gente joven y de los países protestantes se está generalizando ahora de forma tanto geográfica como demográfica; los viajeros ibéricos, que han accedido hace poco a la pela y a la modernidad moral, la gente madura y en especial las mujeres, que ahora viajan solas y sin permiso del marido –ni puta falta que hace–, recorren el mundo frenéticos, frotándose contra los troncos de las palmeras. Es natural, es divertido, está bien. No debería escandalizar a nadie que las alumnas de tercero de trabajo social viajen a Cuba después de los exámenes a probar el dulce mango del trópico, a retozar con la anaconda negra. Los ingleses bajan a la Costa Brava como una estampida de búfalos buscando cachondeo y cabinas de teléfono que destruir. Niñas americanas de universidad bien se van de spring break a Florida, creyendo que es otro país, con el sueño inocente de aparecer en un vídeo porno en internet. Ejecutivos de todo el planeta van al sudeste asiático a sacudirse el estrés laboral en brazos de una hermosa niña de 14 años. ¿Y por qué no hacerlo? Al fin y al cabo, todas esas actividades son sin duda el motor económico de la zona, y por ende un activador inmejorable de la Globalización. Repito: háganse los estrechos. Nieguen en público que les interese este tipo de turismo, no me importa. Pero nieguen que le están dando una vida a muchas personas que, si bien no lo tienen fácil, lo tendrían mucho peor de no ser por el trabajo social que realizan. Sí, Trabajo Social. En una sociedad presidida por el mercado, el mercado gobierna las relaciones sociales, siendo el sexo la más apreciada de ellas, aquí y en la Cochinchina, nunca mejor dicho. Así nacen los lugares de turismo especializados: de playa, de montaña, de ocio, de arte, y de sexo. Sus lugareños se ganan la vida como pueden y tan pronto como lo necesitan. Y hay dos verdades innegables: la primera es que si una niña camboyana tiene posibles para estudiar ingeniería de caminos, no duden que lo hará. Pero no se sorprendan si no es así, y tiene que integrarse a los 13 añitos en el mercado laboral de su lugar de residencia, proceso que, las más veces, empieza por columpiarse en el regazo de un contable cuarentón de Boston (uno que anda siempre por allí). La segunda verdad es que si las autoridades suprimiesen este tipo de negocio, como mucha gente propone, sólo estaríamos hundiendo a esa niña en la miseria, aún más. Somos unos ingenuos peligrosos si creemos que al acabar con el turismo sexual con menores los estamos salvando de una vida puta. Tendrán la misma vida que llevan, pero con 50 dólares al mes de menos, y en lugar de ser vejadas por los turistas se lo harán los adolescentes del lugar, esnifadores de pegamento o lo que gusten hacer en su tiempo libre, porque eso es todo lo que les habremos dejado: tiempo libre. De ese modo las niñas del sudeste asiático perderán una forma de ganarse la vida que además goza de esa cierta etiqueta y buen gusto occidentales, que a la hora de ir de putas siempre es de agradecer. Porstíbulos internacionales. Es el principio rector de nuestros tiempos. La demanda habla y la oferta responde, y eso, y no otra cosa, es la Globalización: ir a joder a los países pobres.

25 de julio de 2007

Viñetas

Vivimos en un país raro de cojones. Imagino que hay un grado hasta el que se puede decir eso de cualquier otro, pero esta España nuestra tiene que ser otra cosa. Desconozco si en Alemania, China o Francia, por decir, usan una expresión como ésa nuestra, “las dos Españas”. Lo dudo mucho. Los únicos países que se me ocurren donde sí es comprensible un dicho como ése ya no existen o están en vías de desaparición: Yugoslavia, Checoslovaquia, Irak; Sudáfrica podría valer, aunque si hace tiempo que no tenemos la bronca que han llegado a tener allí es debido a que aún no reconocemos a un derechista por el color de su piel, excepción hecha de Zaplana y Julio Iglesias.

Ahora que las generaciones que criaron garras por culpa de la Guerra Civil van muriendo o perdiendo la voz, se puede sentir un clima más civilizado, tampoco hay que negarlo. Basta con leer un periódico de hace 15 años para darse cuenta de que estamos mejor. Sigue habiendo mucho gilipuertas, eso es algo que nunca cambiará, pero la situación general hace pensar que poco a poco vamos avanzando. No se dejen engañar por noticias como la del secuestro de El Jueves. Por fortuna son palos de ciego –valga la expresión, por aquello de la Justicia–, de una de las capas de la sociedad más conservadoras por definición: el funcionariado.

Sí, han leído bien. La decisión de la fiscalía, encargándole a Del Olmo que persiga a una revista como no se hacía desde 1986 no tiene que ver con cuestiones políticas. No me parece que haya que mentar demasiado a la Libertad en este asunto, porque el palo que se ha llevado ha sido de rebote. Sí, coño. La fiscalía ha perseguido de oficio a El Jueves por pura y llana inercia funcionarial. No es extraño: si hay un delito tipificado, el particular no denuncia, y uno es un zombi intelectual que lo único que ha hecho en la vida es aprobar una oposición, algo habrá que hacer. Dicho de otra manera, hay gente que va por la vida cumpliendo las normas al pie de la letra, como si estuvieran redactadas porque sí; hay gente que ha olvidado que las leyes están para proteger a las personas, especialmente a las que no pueden protegerse solas, y la Familia Real, obviamente, no entra en esa categoría. Hay gente que para vivir necesita arbitrariedad, y el funcionariado está lleno de ellas. Y la judicatura, ni les cuento.

La Fiscalía se merece dos hostias, porque podría haberlo dejado correr, como ha hecho con El Jueves en muchas otras ocasiones. Pero el problema de fondo es constitucional: que exista el delito de injurias a la Corona. Un delito que pone a una familia española por encima de todas las demás. No voy a entrar en lo absurdo que es eso; la mayoría de ustedes son republicanos y yo también, y en España hay una sensación generalizada de que la cuestión de la Monarquía es una especie de tópico, un dilema moralmente resuelto; de que España es, en su cogollo, un país republicano y laico que arrastra por la Historia, como dos grilletes, la Monarquía y la Iglesia Católica. Ésa es la razón por la que, si mañana hubiese un referéndum sobre la forma de Estado, la República perdería miserablemente. Pero eso es otro tema.

La viñeta de Guillermo Torres no es de mal gusto. Es una sátira. Tiene bula para ser así. Es algo necesario, de ahí el título del post anterior. La sátira ha de concentrarse en lo feo, en lo negativo. Estoy seguro de que Felipe de Borbón no tiene esos michelines con forma de vulva, y desde luego ni él ni su esposa tienen esas napias de pájaro tropical. El dibujante también lo sabe. Y usted. Y los políticos. Pero la diplomacia logra hacer realidad extremos como que se monte un pollo por una viñeta que a todos los que la han mirado, a todos, les ha dibujado una sonrisa en el rostro. Claro, que unos lo tienen más duro que otros. Pero ya digo que esto no es como un país islámico en el que los que se encabronan por una viñeta lo hacen sinceramente y por simple y llana intolerancia. Aquí es todo una cuestión de etiqueta. Al ciudadano auténtico le gusta reírse, aunque sea de su puta madre. Recuerdan a Gila: “me habéis matado a un hijo, pero lo que me he reído...”. ¿O les parece casualidad que todo el escándalo empezase en un programa de cotilleos?

Es la única explicación de que la blogosfera se haya llenado de viñetas como las que posteé el sábado. Glenclous fue la primera que se hizo eco de ellas en su su blog. A partir de ahí empezaron a linkarlas en otros y en diez o doce foros, hasta que más de diez mil personas se pasaron por aquí para verlas. Parece una muestra de población lo suficientemente grande como para sacar conclusiones. Gente que venía de foros de cachondeo sin adscripción política, y de sitios republicanos y/o de izquierdas, nacionalistas de varias regiones... también de algún partido neocón, de webs de nazis, maldita la gracia, e incluso de un foro de la Menetérica. Y nadie las linkó poniéndolas a parir. Es más: nadie de quien tenga noticia comentó siquiera el fondo de los dibujos... porque no tiene por qué haberlo. Lo que importa es la coña, el chiste, la sátira, la Parodia Nacional, copón. El vistazo, la sonrisa y la vuelta a la página. No hay más. Esas diez mil personas me parecen una muestra de población inmejorable para poder llegar a la conclusión de que llevamos ventaja a los políticos y sobre todo a los jueces, muchos de los cuales todavía no han entendido que la sátira tiene que concentrarse por definición en lo más rastrero de la realidad; en cosas como la Patria, el electoralismo de los 2.500 €, la Iglesia y la Monarquía. La sátira tiene que ser de mal gusto. La sátira que resalta lo positivo de un asunto no es sátira. Es política.

Así que no se asusten, que no hay para tanto, al menos en este caso. Es pura estupidez, la corrección política de siempre. El día que nadie intente callar la boca a un cómico o a un artista, entonces es cuando realmente tendremos que preocuparnos. Vayan preparándose, que ese día está en camino. Hasta entonces, es sencillo: respondan hablando más y más alto a cualquier rama del poder que les quiera callar la boca. Ojo, eso incluye a sus jefes en la oficina, a sus padres y a sus profesores, y ustedes sabrán si a su pareja. Sean gruesos, incorrectos, malévolos. Tengan mal gusto, toquen los cojones. Sean libres.

6 de julio de 2007

Guardería

Al parecer, Zapatero Presidente se propone hacer de la educación infantil española algo universal y público, como el resto del sistema de enseñanza (pública, se entiende), y los medios se han lanzado a comentarlo. Y gracias a tanta cháchara se puede adivinar cuál es la siguiente palabra proscrita, la que tiene los días contados hasta su entrada en esa lista de lo políticamente incorrecto que va creciendo como una hiedra por encima del idioma.

Se trata de guardería. Desde el debate sobre el estado de la Nación he escuchado a varios individuos –e individuas, como diría Pérez-Reverte– que hay que usar “escuelas infantiles” o expresiones similares, ya que guardería es palabra fea. ¿Por qué? Pues verás: un niño no es un objeto que se guarda por ahí, como un abrigo en un armario. Ya está bien de tanta insensibilidad con las criaturas.

Es otro ataque de lo que Enrique Pinti llamaría la izquierda pelotuda; la que lleva el Manual del Talante en la misma mano en la que la derecha lleva el Catecismo, y lo blande contra los demás con la misma falta de juicio. No me entiendan mal: no se me ocurre poner al mismo nivel las dos actitudes, pero coño, ese piloto automático en la ideología ha sido siempre propio de la derecha.

Guardería viene de guardar, que a su vez viene del germánico warde, que significa mirar algo, con atención, como el que supervisa o vigila. No es extraño que mirar se diga guardare en italiano o regarder en francés. No tiene nada que ver, por lo tanto, con lo que creen estos capullos: el guardar de los objetos, al que ha llevado al español ese matiz concreto de "proteger" y "velar por algo", que es, digo yo, lo que se hace con los niños en las guarderías, y no meterlos en un baúl o algo parecido. En resumidas cuentas, la misma estupidez de la que se alimenta esta idea de corrección política que va a terminar por ponernos una mordaza a todos.

Lo digo otra vez: hay una izquierda que es de derechas. No es toda y no lo es todo el tiempo, por fortuna. Pero da más rabia, porque de la derecha uno se espera estas cosas. Se supone que la izquierda es la del progresismo, y para progresar hace falta analizar el estado de las cosas, someterlo a crítica, y cambiar lo que no está bien. Hoy en día la izquierda main-stream va en ese plan, pero saltándose el análisis y la crítica racional, recurriendo a ese libro de estilo prefabricado. Gracias a él se confunden la equivalencia con la igualdad, la naturaleza con la represión, y el respeto con la tolerancia; igual que los fachas confunden la moral con la opinión, la ley con la tradición, lo bueno con lo normal y la familia con su familia.

No sé si en Alemania –o en el mundo anglosajón, donde también se utiliza– hay corrientes de cuasipensamiento que reclamen la eliminación de kindergarten (guardería) del vocabulario, por no tratar a los niños (kinder) como si fuesen algo así como un manojo de nabos que uno planta en el jardín (garten). Aquí sí va a pasar de aquí a un par de años, o esa sensación tengo a juzgar por lo que he escuchado estos días en crónicas y tertulias. A saber qué dirán cuando corra la voz de que mujer viene del latín mulier, -eris, cuyo origen indoeuropeo está arraigado en conceptos como “blando”, “flojo” o “débil”. Fijo que propondrán que eliminemos la palabra mujer del castellano, por perpetuar estereotipos sexistas... o algo así. Amosnomejodas.

30 de mayo de 2007

Mala prensa

Esta mañana me ha dado por encender la radio, Cadena SER. Lo primero que escucho es a Francino presentando la sección de hoy de Bernat Dedéu, un periodista que vive en Nueva York y contribuye al programa con su perspectiva privilegiada. Desde lo alto de un rascacielos, digo yo. Después de Jon Stewart y Stephen Colbert (!), hoy hablamos, dice Francino, de otro cómico: Bill Maher. Lo pronuncia “májer”, que es empezar mal. Se conoce que la SER no tiene becarios suficientes para averiguar cómo se dice un nombre extranjero, empezando por el propio autor de la información, que pronuncia el nombre correctamente dos o tres veces dentro de la pieza que se escucha a continuación, lo que hace que un fallo así –minúsculo, insignificante, digan lo que quieran– no tenga perdón. Lo siguiente es una pequeña biografía de Maher en la que varios datos bailan o sencillamente son erróneos; los reproduciría, pero sólo me acuerdo del referente a su edad: “cuarenta y tantos”. Eso es rigor informativo. Tiene 51. De nuevo, entrar en su ficha en la Wikipedia es demasiado trabajo para el periodista, y los becarios se dedican a cosas más importantes, como cambiar el filtro de la cafetera.

A continuación, meten dos audios de Real Time with Bill Maher. Del programa de hace dos semanas, no vayan a pensar que han investigado para encontrar las palabras más representativas. Pero aquí viene lo grande. En el segundo corte, Maher habla sobre la visita de Tony Blair a George Bush con motivo de la retirada política del primero. El chiste: “Dick Cheney had to be restrained, because usually when he sees two lame ducks, you know (a Dick Cheney tuvieron que encerrarlo, porque cuando ve dos 'patos mareados', ya se sabe)”. Hay que explicar que lame duck es como llaman por allí a un responsable político que no puede o no quiere presentarse a la reelección; aunque no haga falta explicarlo, el chiste que hace Maher, usando la expresión al pie de la letra, pone a Bush y Blair en la misma tesitura que al abogado al que Dick Cheney pegó un tiro en la cara durante una cacería, hace algún tiempo. No hay mucho más que decir sobre un periodista que comete la torpeza de escoger un bit intraducible para su programa de radio. Aun así no parece un problema muy grande si uno tiene un poco de salero: “cadáver político”, “político cadáver”... en fin, ya me entienden. Pues adivinen cómo lo ha traducido.

¿Lo quieren saber?

¿“Two lame ducks”?

¿En la SER, que es la mejor radio de España, al menos hasta que alguien me demuestre lo contrario?

¿Se lo digo?

¿...?

Ahí va.

“Dos perros lamiéndose el culo”.

Sic.

Quiero pensar que ha sido poca creatividad en la traducción, y no que un habitante de la Gran Manzana haya creído escuchar “lame dogs” y crea que eso significa “perros lamiendo”. Debe de ser que me queda algo de buena voluntad en el cuerpo. Yo he tardado 8 segundos en encontrar con Google una trascripción del chiste (aquí, en el 18-19 de Mayo... ya se lo decía yo: ¡el penúltimo programa!) y dudo mucho que yo sea más listo que el Sr. Dedéu o que él no tenga una conexión a Internet a mano. Más creo que es un problema de falta de seriedad, de escrupulosidad en el trabajo. No hace falta ser un perfeccionista, aunque serlo nunca perjudicó a los resultados, sino todo lo contrario; basta con ser metódico, concienzudo. Lo que de toda la vida se ha llamado ser un profesional.

Resulta que la comedia americana es de las dos o tres cosas de las que sé algo (sobre Maher escribí esto). En el resto de las cosas soy un completo ignorante. Si lo primero que escucho en una radio sobre cómicos americanos, esos que no llegan a saltar el Atlántico, es una sarta de chapuzas periodísticas que me da vergüenza ajena, ¿debo suponer que cuando hablan de índices bursátiles, agricultura ecológica, bádminton, en fin, lo que sea, la están cagando de forma semejante? Extrapolando, parece lo más probable. Que en cada párrafo que dicen en el Telediario me estén colando una falsedad rotunda, dos o tres inexactitudes, una mala elección informativa general, que un tercio de los nombres estén mal pronunciados, y la traducción sea más que nefasta. Esa posibilidad me acojona. Pongan un informativo televisivo, el que sea, y cuenten los segundos hasta ver un rótulo en pantalla con una errata o una falta de ortografía. Les aseguro que no tendrán que esperar mucho rato.

Y digo yo. La política nos la cuentan los periodistas. Las elecciones, la crispación, la guerra, el terrorismo, nos lo cuentan los periodistas. La ciencia nos la hacen llegar los periodistas. La televisión la hacen los periodistas. Las novelas las escriben los periodistas. A los presidentes los eligen los periodistas. El mundo lo inventan los periodistas.

La hemos cagao.

2 de mayo de 2007

Subnormales

Reivindico la brutalidad policial para con la panda de subnormales que ha arrasado mi calle esta noche, en el centro de Madrid. Docenas de imbéciles enkalimotxados, arrancando un contenedor de vidrio y volcándolo en medio de la calle, llamando a gritos a los antidisturbios que se desplegaban a doscientos metros.

Cuatro o cinco contenedores de basura tumbados treinta metros más abajo, y una chica afanándose por recogerlos y apartarlos de la vía. Otra muchacha encapuchada, tumbándolos otra vez, a coces, desafiando a la primera. La igualdad mejor por abajo, ya se sabe. Otro mamón, durante toda la escena, pateando una papelera sin conseguir arrancarla. Poco después aparecía un colega con una al hombro, para lanzarla contra la nada; la papelera caía al suelo a dos metros, pero él ya se ha dado media vuelta y ha huido de la misma nada, como si hubiera hecho algo. Mis felicitaciones a los que fabrican las marquesinas de las paradas de autobús: otro payaso intentaba sin éxito romper sus cristales, con un trozo de hormigón pescado en el único descampado de la calle. Y otro por ahí cantando “A las barricadas”. Cómo se atreve. Gilipollas.

Lo que son las cosas. Joven y de izquierdas, y todo el tiempo lo he pasado deseando que apareciese la madera y le rompiese los piños a alguien. Cruzando los dedos para que un agente anduviese tan fino de puntería como para atinarle un gomazo en los huevos a alguno. Lástima, no ha sido así. Los únicos pelotazos de goma que he oído disparar han sido en la distancia, y cuando los antidisturbios han pasado bajo mi ventana esa manga de ignorantes ya había salido perdiendo el culo hacía rato. Valientes como ellos solos.

Segunda oleada. Me pregunto qué parte del pastel hay que repartirles a sus padres, que posiblemente hacían lo mismo una noche como ésta hace treinta años, quizá por una razón. Han criado una panda de cabestros que están dispuestos a reventar un barrio entero por defender el derecho a hacer botellón. Y con vino malo, no me jodas. Tres pijas suben desde Gran Vía enseñándose la ropa que acaban de mangar del escaparate roto de una tienda. Ése es el fruto para la sociedad de la protesta de hoy. Tercera oleada, residual. Los retrasados retrasados. Vienen huyendo, y yo ni siquiera llego a ver de quién huyen.

La huída es su estado natural, su rutina vital. Huída de la realidad, de la responsabilidad, de su pasado insípido y especialmente del futuro. Huyen de sí mismos, hay que ser desgraciado; y para ello usan la Fiesta, el Kalimotxo, el Botellón, y ahora, la bronca callejera. La nueva Movida Madrileña.

Me alegro de escribir de noche y dormir por el día. Mientras yo esté descansando, estos jodidos zombis estarán aguantando clases de asignaturas que no les interesan, o echando horas en sus curros de mierda, agachando la cabeza ante sus jefes, reponiendo tarros de aceitunas en el Carrefour con la cabeza puesta en el fin de semana que viene. Poniéndole el culo a un Sistema que ni ven ni huelen ni sienten ni padecen. La profecía que se cumple a sí misma. Y el mejor momento del día de mañana será cuando se sienten a la cena y vean en las noticias la que prepararon la noche anterior. “Mira, papá, mira de lo que soy capaz”.

14 de marzo de 2007

Contradicciones grotescas

“No se puede llamar Proceso de Paz porque en Euskadi no hay una guerra” contra “Tiene que haber una paz con vencedores y vencidos”.

“Su problema es siempre el mismo: no creen en la ley como fuerza única y suficiente para derrotar al terrorismo, no creen en el Estado de Derecho y por eso o montan el GAL o se ponen a negociar con los terroristas”.

“Los gobiernos del partido Popular dejaron a ETA en el punto de mayor debilidad de su historia” contra “El 11M es obra de ETA”.

“Si usted no cumple le pondrán bombas, y si no le ponen bombas es porque ha cedido”.

“El Gobierno debe volver al Pacto Antiterrorista” contra “Al Gobierno de España corresponde dirigir la lucha antiterrorista, pero combatir el terrorismo es una tarea que corresponde a todos los partidos políticos democráticos, estén en el Gobierno o en la oposición. Manifestamos nuestra voluntad de eliminar del ámbito de la legítima confrontación política o electoral entre nuestros dos partidos las políticas para acabar con el terrorismo”. (punto primero del Pacto Por las Libertades y contra el Terrorismo)

“Hay que aplicar la ley, esto es un Estado de Derecho” contra “La reducción de condena a De Juana es un fraude de ley”.

“De Juana debería haber muerto en la cárcel” contra “¡Za, pa, tero: a, se, sino!”.

... y todo ello cantando "Libertad, libertad, sin ira libertad". De traca.

8 de marzo de 2007

The Juana Chaos

No me gusta un pelo meterme a comentar lo que ya está comentando todo el mundo. Pero si hay temas que me tocan los esféricos más de lo normal, éste es uno de ellos. Y hay un par de cosas que no he escuchado en ningún medio y me parecen importantes. Entre ellas, la moraleja política a extraer de todo este pifostio que tiene mucho de prefabricado y, por tanto, de mentira.

Está claro que hay un porcentaje de votantes del PSOE que van a dejar de serlo en las próximas elecciones. Sin embargo tengo la sensación de que no será relevante en la cuenta de escaños. Creo que es algo mayor la cantidad de votos del PP que quedarán en blanco con esta lejía mediática que ablanda el seso al más pintado. Los que ya lo tienen blando y espongiforme salen a la calle con sus banderas del puto toro de Osborne y llaman asesino, radical y sectario al mismo tipo al que hace dos años llamaban Bambi, prueba ésta notable de la cantidad y calidad de la estupidez que lleva el borrico en las alforjas. Los tifosi del otro bando, que por temporadas han sido más peligrosos, siguen haciendo de las suyas en su pertinaz labor de remodelación del mobiliario urbano vasco. Los unos han subido el volumen a la par que los otros han ido plegando el chiringuito, o el batxoki, por seguir con la tontería. Por fortuna, ambas hordas son ruidosas pero poco representativas de la voluntad de un pueblo-en-general que, tengo yo la sensación, está más a otros asuntos, aunque no le quite un ojo a éste. (A todo esto, pueden consultar el Pulsómetro de hoy del Instituto Opina; es interesante a este respecto.)

Ahí van unos pensamientos que me ayudarán a organizarme el tarro y, así, de paso, me dais vuestra opinión si os sale de la breva.

– ETA está acabada. Todos lo sabemos. El primero, el Partido Popular, que contribuyó a ello desde el gobierno pero intenta por todos los medios retener el momento en que todos saquemos el champán y el confeti hasta el día en que vuelvan a estar en el poder. Los asesinos también, que andan a la chita callando, pegando una hostia en la mesa de vez en cuando para no perder la pole position en las negociaciones por venir. Hay dos pobres ecuatorianos que pueden dar fe de ello.

– ETA nunca aprobó la huelga de hambre de De Juana, porque la veía como un obstáculo más para el Proceso de Paz. De hecho, en su comunicado del 9 de Enero da a entender que la hipotética muerte del asesino culminando su protesta sería una excelente arma del Gobierno en la negociación, por la cual ETA, se supone, podría ceder terreno ante el Estado. Si un hecho concreto como éste es visto por los dos bandos como una herramienta para el contrario... es que tal herramienta no existe y, por tanto, De Juana sólo está sirviendo a unos intereses: los suyos.

– A cuento de todo esto se dicen miles de gilipolleces. La mayor de ellas, canturreada todo el tiempo en los medios de la derecha, es que “Zapatero va a entregar Navarra”, como si fuese un rey visigodo o algo. Nadie parece querer aclarar que el Presidente del Gobierno de España no tiene la capacidad, ni legal ni ejecutiva, para hacer algo tan absurdo e impreciso.

– Lo llamo Proceso de Paz, con mayúscula, y espero que siga adelante. El argumento estúpido de los conservadores es que aquí no hay ninguna guerra, cosa bien cierta, y que por tanto no se puede llamar “proceso de paz”. A mí esto me parece una muestra más del pensamiento primitivo y hasta infantil del que hace gala mucha gente. Se puede decir que el agua de una bañera está enfriándose aunque no esté caliente, y citando a Jonathan Larson, lo contrario de la guerra no es la paz, sino la creación. El hecho de que no haya guerra no significa que haya paz, del mismo modo que hay muchos grises entre negro y blanco. Por lo tanto, se debe seguir con el proceso de búsqueda de la paz en Euskadi a pesar de que no haya guerra, no seamos capullos. Aunque puede que les esté tomando por idiotas en lugar de hipócritas, y ese pseudo-razonamiento no se lo crean ni ellos. Puede que no sea más que una excusa barata en forma de juego de palabras para cerrarse en banda a algo sin quedar como un fascista, como decir, por ejemplo, que uno no se opone a que los homosexuales se casen, sino a que se le llame “matrimonio”.

Y ahora la moraleja. Situación: ese peaso de terrorista que va a salir legalmente de la cárcel tras cumplir su condena. Jarl. Cunde el pánico. Hay dos opciones: una, agachar las orejas y dejar que el cabrón salga libre; acto seguido, reformamos la ley de una puñetera vez para que las condenas se cumplan enteras, o sencillamente para que no se den beneficios penitenciarios por trabajos de quinto de EGB como el que entregó De Juana en el año 2000, titulado Días, por el que el Ministerio de Justicia le quitó casi un año de condena a pesar de ser un panfleto despreciable. La otra opción es forzar una sentencia ex profeso, un conejo sacado de la chistera y no el de Rajoy, que permita empapelar a este tío para que no salga a la calle, al menos no ahora.

Y esto es lo que se hizo, explicitado en declaraciones del entonces ministro López Aguilar. Una condena que en mi opinión bordea la prevaricación, y a la que el preso reacciona poniéndose en huelga de hambre. Pero no contaban con que De Juana es más vasco de lo que creíamos, y la situación se vuelve insostenible. A instancia de Alfredo Pérez Rubalcaba, ese gran comemarrones del PSOE, se remienda la cagada en todo lo posible atenuándole la prisión. Por cierto, me pone enfermo oír a dirigentes del PP usando expresiones como “poner en la calle” y “dejar en libertad”. El etarra sigue cumpliendo condena, aunque sea en el hospital y en su casa. Tiene un madero en la puerta, seamos claros.

No hay atajos en política. Si un partido echa demasiados polvos, se comerá lodos tan marrones como éste que se está comiendo el Gobierno ahora. Las cosas hay que hacerlas bien, despacito y con buena letra. Igual que no podemos esperar que la cúpula de ETA salga en Gara agitando una banderita blanca de un día para otro, tampoco podemos recurrir a artefactos legales para ir más rápido y al mismo tiempo pretender salir guapo en la foto-finish. Ése ha sido el error del PSOE en esto, y el tiempo dirá si le pasa factura en las autonómicas de Mayo.

Por cierto, ¿saben cuál es otro atajo que le va a explotar al PSOE en la jeta? La Ley de Partidos. Ése es el próximo marrón glasé que se van a tener que comer con pan Zapatero y el ministro Rubalcaba, con la inestimable colaboración del Partido Popular y sus esbirros. Marrón con pan, y con circo.

28 de febrero de 2007

Censura

Todo lo entendemos al revés. Y eso cuando lo entendemos.

Ahora resulta que la censura vuelve a ser práctica de la izquierda mainstream. Claro que ellos no lo llaman censura, y no me extrañaría que estuviesen convencidos de que no lo es. No seré yo quien dude de su honestidad, por lo menos en este post. Lo habrán oído: la entrevista de Quintero a Butanito, guardada en un cajón, porque por contener "insultos y descalificaciones"; lo que se dice una entrevista insultante. A mí, dicho así, me suena de un rancio que da escalofríos.

Sorpresa: la entrevista no era para tanto, y aunque escueza, José María García no pone a nadie a parir de un modo distinto al que usan cada día en el Congreso. Con la salvedad de que él sí está diciendo cosas interesantes y, de acuerdo o no, verdad o mentira, mesuradas. La prueba de que detrás de esto hay un problema muy serio es que gracias a la jugada estúpida de TVE retirando la entrevista, ahora tenemos algo que agradecerle a ese ventilador de excrementos llamado El Mundo. No me digan que no es para preocuparse.

Me molesta la estupidez. Ésta es una censura guiada por el afán de que no se descalifique a nadie. En una especie de negativo deforme del “prohibido prohibir”, es una censura que pretende... ¡que no haya censura! A la izquierda esto no se le ha dado bien nunca, y corta la entrevista a un tipo porque en ella se mete con Aznar, Rajoy, Buruaga, Losantos, Villalonga y demás parentela. No me jodan... ¡eso es hacer el tonto! Una entrevista, por cierto, en la que se decía que nadie censuró tanto como José María Aznar. ¿Se imagina alguien a TVE hace 5 años, la de Urdaci, apoyada por el aparato que se ventiló Caiga Quien Caiga y El Informal, bloqueando una entrevista a alguien que se metiese sin descanso con Felipe González, Zapatero, Lorenzo Milá, Gabilondo, Polanco y otros? Y encima uno de los suyos, como García es de los conservadores, sembrando así la sospecha de la brecha interna. Impensable, porque la derecha siempre ha sabido muy bien cómo callarle la boca al personal, encarcelando, amordazando o comprando conciencias y chalés en La Moraleja, si hace falta, y no se ha cortado un pelo a la hora de hacer el cabrón. Por eso lo llamo estupidez, porque lo de esta izquierda sonrosada en todos los sentidos no es afán de pensamiento único ni sectarismo como dicen, curiosamente, los sectarios del pensamiento único. Es pura y simple tontería.

Lo de Butano no es lo único; ya vimos el escarnio público a Pepe Rubianes, que vino de los dos lados, y sobre el que posteé hablando de esto mismo. Hace unos días el Observatorio de la Mujer (que es como llamo a la ventana de la vecina) hizo tumbar, valga la expresión, un anuncio de Dolce Gabbana y otro ministerio ha retirado una gilipollez de spot de la Sexta con argumentos igual de imbéciles. También pidieron retirar la publicidad de una hamburguesa homicida y hemos tenido a una ministra perdiendo meses de trabajo en una ley estúpida contra la publicidad de vinos, cervezas y sidras. ¿Por qué lo meto en el mismo saco? Porque en mi opinión resume bien el principio del problema: confundir forma y fondo. Matar al mensajero.

Cuando lo hace la derecha me cabrea, pero no me sorprende. Que lo haga la izquierda es algo que me saca de mis casillas. Es un sarcasmo que llevo muy mal. Tan mal como el policía nacional que tiene un hijo informador de ETA, o el pobre vicepresidente ultracatólico al que le sale una hija lesbiana, la de coñas que habrá tenido que aguantar en la oficina. Es tener al enemigo en casa. Es una mujer que duerme con un maltratador en cama de matrimonio. Es ser el niño hijo de ese matrimonio y que sea tu madre quien te da de hostias.

Siempre me ha llamado la atención que conceptos como moralidad, dignidad, patriotismo, o igualdad sean esgrimidos en el debate público únicamente cuando se han malinterpretado, o tomado por lo contrario de lo que son. Siempre que un político o un periodista, o su híbrido el tertuliano, me hablan de ciertas cosas tengo la sensación de que me quieren enseñar a ponerme una camisa cuando ellos la llevan del revés.

16 de diciembre de 2006

Grandes momentos de la Inteligencia

Tengo una agenda que mientras siga siendo la agenda, es la agenda y, cuando deje de serlo, lo es.
Mariano Rajoy.

Me gustan mucho los niños... Me gustan mucho los niños, me gustaría haber tenido más niños y me gusta que la gente tenga niños; es muy importante que haya niños, son muy importantes los niños, y es muy importante saber que en España nacen muy pocos niños ahora, y que tienen que nacer más niños.

José María Aznar.

Para ser de izquierdas hay que ser rico; si no, no te lo puedes permitir.
Federico Jiménez Losantos.

9 de septiembre de 2006

Pepe Rubianes, actor homosexual y pro-etarra, insulta gravemente a España

Éste es uno de los títulos bajo los que aparece en YouTube el vídeo de Rubianes que tiene a todo el mundo cotilleando estos días. Le he corregido la puntuación y las mayúsculas, que ya se sabe que hay gente a la que no le puedes pedir que redacte como es debido. En descargo del que lo ha escrito diré que por lo menos España estaba con mayúscula. Y mira que me gusta poco meterme a comentar idioteces, más si son las que abarrotan los periódicos y las radios, pero es que ésta me toca la fibra sensible, qué le vamos a hacer. Supongo que igual que a la gente que abre el periódico cada día buscando con qué ofenderse hoy.

En su día colgué un trozo del vídeo bajo el título Amén. No tanto porque estuviese de acuerdo con sus palabras, que también, sino por la admiración que me despertó. ¿Por qué? Porque estoy harto de personalidades públicas, de periodistas, actores, tertulianos, contertulios y demás, de declarantes en definitiva, que hablan más con el monedero, la corbata o la boina que con las tripas. Estoy hasta los huevos de sucedáneos, copón. Por eso agradecí las palabras de este tío, y eso que no me cae especialmente bien. Si rastreáis el blog podréis averiguar qué opinión suele provocarme el intelectual-izquierdista-militante medio, actor para más señas, y esa opinión es mucho más sarcástica si encima lleva un pañuelito al cuello como el jodío perro aquél de Stan Marsh.

Lo que agradezco es que alguien deje de decir lo que se supone que debe decir, y diga lo que tiene que decir. Que hable con las tripas, o con el corazón, me es indiferente. Y no me digas que con lo que hay que hablar es la cabeza, porque te daré la razón. Pero lo cortés no quita lo valiente. Se pueden decir cosas sensatas, medidas con la razón y el sentido común, pero que sean verdad, al menos mi verdad. Cuando oigo la opinión de alguien, un amigo, un conocido, o un tipo al que veo en la tele mientras ceno, no quiero que me diga verdades universales, corregidas por el censor del qué dirán. Quiero que me diga su verdad, razonada e inteligente a ser posible, pero desde luego que sea con todas las letras y sin filtrar. Porque para eso ya estoy yo, que escucharé sus palabras y las valoraré, después de meditarlas, como crea que mejor... Qué carajo, las valoraré como me salga de los cojones, que para estamos en este mundo. Tú dices lo que te dé la gana, y yo opino de ti lo que me dé la gana. Ésa es la idea.

Foucault decía que la ambigüedad desplaza a la autenticidad en todas las cosas, y tenía razón. Y no es que todos los opinadores sean ambiguos, pero sí supeditan su juicio a una serie de máximas de corrección... diré magnánimas, que además de darme auténtico pavor –acaban siendo un instrumento de uniformización peligroso– me tocan la moral por lo mismo que los intelectuales y esa ralea informada: su complejo de superioridad.

Escuchando la tertulia de la SER ha quedado claro que nadie había comprendido realmente las palabras de Rubianes, cosa inexplicable ya de entrada, pero que además habían hecho caso al primer retrasado que, seguramente desde las ondas coperas y similares, haya vociferado en favor de la castración y expulsión de España del actor del fular. Y eso es muy triste, porque significa que, aunque digamos que no, el paso político de este país sí lo marcan los fascistas de toda la vida, los que se ventilaron al Lorca del que Rubianes anda poseído últimamente, y los nietos y bisnietos de aquéllos, que ahora censuran obras de teatro y ponen bombas en el camerino de Leo Bassi. Y lo que más me jode: son esos fachas los únicos que sí parecen estar hablando de corazón con todas sus gilipolleces sobre la desintegración de la Joya de Occidente y la rendición del estado de derecho y la invasión bereber y otros grandes éxitos de Aznar y sus esbirros.

Si Rubianes estaba hablando de una España es de ésa, de la de los próceres, los puritanos y los pantanos, no de la democrática y plural, de la de ahora. Pero nadie se ha enterado. Estamos todos demasiado distraídos con lo estupendamente que hicimos la transición y tal, y se nos han caído los huevos por el camino. Qué desteñidos estamos. Donde antes había rojos –rojo sangre, rojo corazón– ahora hay rosita pálido. El color del talante. Al final va a resultar que Pepe Rubianes es el menos maricón de todos.

15 de julio de 2006

Déjà vu

Agosto de 1939.
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Unos soldados alemanes disfrazados con uniformes del ejército polaco –provistos, según algunos, por Oskar Schindler– se infiltran en la frontera polaca, y desde allí, montan una pantomima para justificar, el 1 de septiembre, la invasión alemana de Polonia.
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Ello provoca una guerra mundial.
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Ello sirve a Estados Unidos para reactivar, gracias a la industria armamentística, una economía dañada por la crisis que sufrían desde hacía una década.

Ello sirve a algunos supervivientes de la comunidad hebrea para desplazarse a la región de donde ésta es originaria y fundar Israel.

Ello sirve a Europa para deshacerse disimuladamente de su mayor peste: los judíos.


Julio de 2006.
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Unos soldados israelíes son secuestrados a poca distancia de la frontera libanesa –se especula sobre a qué lado de la misma–, y ello sirve a Israel para justificar una nueva invasión del Líbano, vinculando a Siria e Irán en la financiación y logística del grupo autor del secuestro.
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Ello provoca una guerra mundial.
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Ello sirve a Estados Unidos para ocupar Irán y Siria, después de Irak y Afganistán, ganando así acceso a importantes recursos energéticos y a emplazamientos estratégicos para contener la incipiente explosión económica de China en los años siguientes, reactivando de paso la economía propia, dañada tras 6 años de mala gestión.
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Ello sirve a Israel para deshacerse sin disimulo de su mayor peste: los árabes.
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Ello sirve a Europa para darse cuenta de que ni su Unión ni sus instituciones ni su economía ni sus políticos ni sus ejércitos sirven para un carajo.
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Pero esto es sólo una paja mental mía. No hay que tomarlo en serio.