21 de mayo de 2008

Tú antes molabas

En la reciente tradición de las series larrydavidianas hay de todo, y nada bueno: frustrados, losers millonarios, neuróticos, sociópatas, ególatras, envidiosos patológicos, pervertidos, adictos, exhibicionistas y toda clase de malparidos. Por eso nos encantan.

No se lo pierdan, porque esa corriente acaba de traer a la orilla su primer hijo español. Antonio Castelo y Adolfo Valor no vienen de crear una serie de 200 millones en sindicación, ni han protagonizado una sitcom de diez temporadas a millón de dólares por capítulo, ni han logrado perder 60 kilos de peso. Pero no importa porque, como todo el mundo sabe, en el audiovisual español las cosas buenas no queda más remedio que hacerlas al revés. Por eso se han tirado a la piscina y han arrancado la ciberserie Tú antes molabas, que podría llamarse sin problema Tú vas a molar, Tú te molas, o Tú molas, chico, dicha ésta última imitando a Ricard Solans.

Cuando la vean, sepan que están viendo un trocito del futuro. Qué trozo es ése, ni puta idea. Pero entre esto y el Cronojuego pueden ustedes hacer tiempo en lo que saco un rato para atacarles con la segunda parte de Humor vs. Comedia. No desesperen: será tan petulante, pestífero y arrebatadamente ignorante como esperan, y puede que un poco más. Salud.

28 de abril de 2008

Información de interés público

He pensado que es conveniente un pequeño post informativo para aquél a quien pueda resultar de utilidad:

La expresión “buenos días” –y todos sus derivados– constituye un saludo mediante el que se desea buena ventura al interlocutor en los próximos días de su vida o hasta la próxima ocasión en que ambos se encuentren, en la que podrán renovar tal deseo. De ahí que en ocasiones se concrete dicho deseo añadiendo “... tenga usted”, o que el interlocutor complemente la expresión con la respuesta: “... nos dé Dios”.

Siendo así no hay razón alguna para inferir que al decir “buenos días” estemos haciendo ningún juicio acerca de la calidad de dichos días, o de cualesquiera venideros.

Por lo tanto, el próximo que, en comentando una mala nueva, a un “buenos días” le añada un “... por decir algo”, se va a llevar una hostia en los morros.

Gracias.

25 de abril de 2008

3 Días

Hay veces que uno va a ver una película con verdaderas ganas. Hoy se estrena 3 Días, y es una de esas veces. La idea de un pepino espacial que va a chocar contra la Tierra me deja bastante frío en el esquema americano de las cosas; sin embargo me pone bastante peleón si tiene lugar en el culo de Andalucía, entre cardos borriqueros y pozos secos, a la sombra de los crímenes de un asesino en serie, y sabiendo que el piedro va a caer al cuarto día, sí o sí, te pongas como te pongas.

La dirige F. Javier Gutiérrez, y fíjense en él, porque además de ser jodidamente encantador es un tipo que sabe lo que hace. Esa asociación cultural (de la que usted forma parte) que es el Cine Español –entendido como hecho diferencial, ya saben– será el que decida si este señor ha llegado para quedarse, montado en su meteorito, o si pondrá pies en polvorosa y se marchará a descubrir América, que es lo que me da a mí que se está planteando. Y espero que no lo haga, porque es la clase de cineasta que necesitamos por aquí. Tiene una puesta en escena que cuenta cosas con un solo fotograma, independientemente de la punta que le quiera usted sacar a lo que está pasando, a base de trabajar elementos que, no debiendo, todavía sorprenden por aquí, como las atmósferas de sonido bien curradas y un intermedio digital bien llevado. Viendo 3 Días no tuve la sensación, que sí tengo con gran parte de los realizadores españoles, de que el director no sabía lo que iba a pasar a continuación delante de la cámara. No sé si me explico.

El guión es otro tema, pero como hoy me ha sentado bien la comida no voy a ser muy perro. Tampoco es que a nadie le importe un cuerno lo que tenga que decir, pero en este caso merece la pena ahorrar en improperios. Me gustaría saber más sobre lo que sucede desde que Juan Velarde escribe su historia hasta hoy que se estrena la película (si alguien de la producción tiene la amabilidad...), pero como no lo sé debería callarme la boca. Podría especular sin tener ni idea, que para eso tengo un blog –o qué pensaban–, y decir que las distintas versiones del guión están entretejidas una sobre la otra con demasiado relieve en las costuras y, sobre todo, con la mano grande de la Producción amasándole la cabeza a los creadores en algunos elementos, haciendo que las cosas no lleguen hasta el extremo al que debían haber llegado, manteniendo a la película a ras de suelo cuando podría haber ido más lejos.

Hay más problemas, pero ya digo: no merece la pena despotricar porque, además, usted debe ir a ver esta película. Dése el gusto de ir al cine español a ver dos millones de presupuesto currados en realización y producción de manera tan fina que hacen lucir el conjunto como si hubiese costado doce. Disfrute de una película diferente, de las que todavía no se hacen aquí, y llegado el día sólo se podrán hacer aquí, a salvo de los focus groups, el marketing previo y la ampulosidad global americanos. ¿Cuántas películas españolas ha visto usted como ésta, que arranquen con un planazo y terminen con otro planazo? Pues eso. Tiene que ir a verla para que sus seis euros aparezcan en las cifras de taquilla y los productores de este país se animen a meterse en jardines como el de esta película sin tener que hipotecar su casa. Hágalo para que F. Javier Gutiérrez no huya de España... ¡su blog ya está en inglés! Si usted se para, el cine español le atrapa. Por favor, que toda esta publicidad gratuita haya valido para algo.


21 de abril de 2008

!!!

Miren qué belleza:



Erlich, un artista, en ELPAÍS.com.

17 de abril de 2008

La hostia en la baba

Supongo que por el caso de la empleada de la COPE que ha sido despedida por invertida y descastada, Daniel Anido escribe un editorial en CADENASER.com para quedarse a gusto.


Cuando fluye la baba y el periodismo se acojona la tiniebla va cubriendo el espacio vacío; un territorio abandonado que ocupan pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados, con nombres y apellidos.

Aire fresco para mi cueva. Aunque no añada nada –no dice nada que ustedes no sepan; es más, no dice casi nada–, yo se lo agradezco sinceramente. Ya lo he comentado alguna vez, y cada vez se me hace más necesario. Creo que la parte sensata del progresismo de nuestro país todavía tiene que aprender a separar la etiqueta del nometoquesloscojones, y responder a tintero lleno a los desgraciados de la derecha que llevan la mala hostia tan a mano como la taza de café por la mañana. Ya es hora de que a algunos el frontón les empiece a devolver las pelotas: con suerte alguna les dará en los huevos.

El resto del artículo, aquí.

4 de abril de 2008

Humor vs. Comedia (1ª parte)

De las muchas conversaciones suscitadas por el anterior post, en el que me metía con Sé lo que hicisteis la última semana, he sacado la impresión de que el panorama está dividido entre los que toleran ese tipo de humor, por intrascendente, y los que ven en la comedia televisiva española un irritante quiero-pero-no-puedo, un trabajo hecho a medias. Mi filosofía es que querer es poder, de modo que un quiero-pero-no-puedo es en realidad un puedo-pero-no-quiero. Y en cuanto a la intrascendencia como excusa para la cagada fría de paloma, qué quieren que les diga. En este blog consigo no hablar de guión, pero no puedo evitar hablar desde el guión, y estas chumineces, aun sabiendo que lo son, me las tomo en serio. ¿Me lo perdonarán?

Lo que me queda claro es que por mucho que intentemos salir del bucle, seguimos siendo fieles a lo que desde el fin del franquismo ha sido la tradición cultural de nuestro país, por lo menos en lo relativo al audiovisual, que no deja de ser una muestra más de la naturaleza bipolar que usted y yo tenemos como hijos de este país. El español es un animal extraño: además de los cuernos, tiene la boca muy grande –a mí me lo van a decir–, un ojo a cada lado de la cabeza como los camaleones, un largo cuello de jirafa para mirar bien qué hace el vecino y anchas patas de elefante que le obligan al mayor contacto posible con el suelo que ha pisado siempre. Así, por mucho que miremos lejos con nuestro cuello telescópico, seguimos sin movernos del sitio, y hagamos lo que hagamos siempre parece que volvemos a nuestro suelo, por lo general de bruces, para repetirnos o regodearnos en aquello de las raíces.

Y nuestras raíces son las que son. El rollo aflamencao que nos hace exportar la Macarena, tener el destape y el guerracivilismo como grandes corrientes cinematográficas, y vivir del corazón a base de comerlo de primer plato en el menú de la tele. Somos el flamenco, las tetas, la Guerra Civil, el cotilleo, el tonto del pueblo y el señorito que se ríe de él. Y a eso terminamos volviendo: las listas de ventas suelen estar llenas de gitanadas (con perdón), por algún motivo Vicente Aranda sigue haciendo películas, y en España hay una revista de información supuestamente seria con una chica en pelotas en la portada . No digo que esté mal. Digo que es lo que hay.

Pongamos por ejemplo el mundo de la música. Cuando Franco ya empezaba a estar tocado de la próstata en los mercados negros de la cultura se producía un acceso al exterior que llegaría a desatarse con la muerte del dictador, importando a nuestro país los estilos de fuera. Entró la beatlemania, y empezamos a cambiar el jamón serrano por el lomo de sajonia. El panorama musical se llenó de grupos de pop con influencias británicas y de estilos que se daban de palos con los que marcaba la tradición ibérica. Los compositores empezaron a beber del exterior, a aprender de los que entonces sabían más porque se habían formado en un ambiente en el que las ideas podían fluir. Crecimos a base de reproducir, y Miguel Bosé hizo fortuna como imitador profesional de David Bowie.

Eso está muy bien. Uno aprende imitando cuando es pequeñito, descubriéndose por contraste, creciendo, y terminando por ejercer de sí mismo con el repertorio de lo aprendido. Uno pone su foto junto a la de aquellos a los que admira, y la mira y la explora hasta que descubre dónde empieza él y termina el otro. Cuando yo iba al cole, en Educación Plástica de 2º de EGB te daban un papel de calco para copiar un dibujo, y si te salías del contorno del original te metían una hostia. En eso consiste tener maestros: en copiarles por sistema hasta que llega el día en que, por primera vez, no estamos de acuerdo con su criterio.

Y en esa etapa está el mundo del humor en España, por lo general. Imitando, copiando, llamándolo plagio cuando copia con torpeza. Hoy en día, en lugar de beber del Reino Unido como antes, buscamos a los maestros donde están: en Estados Unidos. Así, hace unos años descubrimos la sitcom y empezamos a hacerla malamente (Canguros, Hermanos de Leche), para luego comprender que las risas enlatadas se debían al doblaje, y que las sitcoms de verdad tienen público en directo; ahí empezamos a saquear Friends de manera sistemática (Más que amigos (!), Siete Vidas). Más tarde descubrimos el stand-up confundiéndolo con la comedia observacional (El Club de la Comedia), pero un error lo tiene cualquiera. Ahora hemos descubierto las series de media hora: a ver cuántas generaciones de ejecutivos de televisión tienen que morir para que se asienten como formato.

Pero en éstas que hay un problema. Tengo la teoría de que en España no somos capaces de hacer comedia, y desde que ha muerto Rafael Azcona, mucho menos. No es por falta de sentido del humor, de ése tenemos de sobra. Lo que nos falta es la técnica, que es la herramienta que podría separar el cuello de jirafa de las patas de elefante, lo único que podría sacarnos de esa idiosincrasia nuestra, tan cañí, para poder mirarnos desde fuera, ver nuestro contorno, y poder regresar a la foto sabiendo dónde termina lo que somos y empieza lo que podemos ser; dónde termina el humorismo y empieza la comedia.

Explicaciones, ejemplos y más morralla condescendiente en la segunda parte.

26 de marzo de 2008

Vergüenza torera

En el mundo civilizado, que como saben no queda por aquí, la comedia es algo muy serio. La integridad creativa, la ética profesional, se lleva a rajatabla. Puede que sea por miedo a una demanda sodomita por plagio, o quizá por temor a que el público, que allí manda y aquí obedece, decida no pagar su entrada para el espectáculo de uno. En cualquier caso, cada vez que un cómico le deja un milímetro de terreno a la sospecha de que ha ido por ahí con material de otro, se monta un cisco de primer orden en el mundillo.

En Youtube encontrarán muchas acusaciones dirigidas a algunos cómicos de mucho talento y más éxito, como Carlos Mencía o Dane Cook, que tienen bits parecidos a otros de otra gente. Que sean o no plagios más o menos discutibles es algo que no importa; la sola acusación es una mancha en el currículum, y si los dos cómicos que he citado no fuesen, ahora mismo, los dos que más gente llevan a sus espectáculos (Cook reunió a 18.000 personas en su primer HBO special, y Mencía tiene la mayor audiencia de Comedy Central después de South Park), estarían jodidos. Ante la duda, los promotores empezarían a pasar de ellos, y puede que tuvieran serios problemas para seguir en el negocio, o a cambio necesitarían años de lavado de imagen o pasar por algún rehab estúpido como Isiah Washington o Michael Richards. Ya se saben la de Ashlee Simpson: la pillaron haciendo playback en Saturday Night Live y tuvo a todo el mundo hablando de ello durante semanas. Aquí pasaría eso si alguien cantase en directo.

Todo esto viene a un plagio estúpido (mención a Castelo por enseñármelo) de Sé lo que hicisteis la última semana, aunque, la verdad, con ese título no sé por qué un plagio debería sorprender a nadie; el vídeo saqueado es la última genialidad de Sarah Silverman, cuyo nivel de crackismo tampoco es sorprendente.

El robo en sí no es lo más grave. Uno aprende de los mayores a base de imitarlos; un chiquillo de 15 años ve una escena molona de una película, la reproduce en vídeo con sus amigos y la cuelga en internet. Un profesional ve a los cómicos que admira, se los empolla, asimila lo que ve y luego hace... algo distinto. Una cosa es la influencia y otra el saqueo porque sí. Reconocer que es un robo usando la palabra homenaje no lo justifica, casi lo pone peor. Uno homenajea a quien lleva años siguiendo, no un vídeo que te has encontrado en un blog; uno homenajea con estilo al día siguiente, no mes y medio después. Y sobre todo, uno homenajea cuando no lo necesita.

Lo peor es que tal y como está planteado, un plagio como éste no tiene el más mínimo sentido. No es gracioso. Un buen guionista de comedia debería saber que mantener el cuerpo de un bit cambiándole la premisa es una receta para el desastre. El elemento sorpresa del cameo de Matt Damon se da de hostias con la mera imagen de Micky Nadal sentado en un sofá muuuchos segundos antes de la canción, por muy buena que esté Martina Klein. Copiar un bit quitándole su núcleo, la frase I’m fucking Matt Damon, es como comerse una hamburguesa de soja, no me jodan. Además, justificar en guión el tema de acostarse con alguien como excusa para cantar la canción es como escenificar un chiste de Jaimito en el que lo interpretase un niño con Síndrome de Down; sería contar que el Coyote llevaba 6 semanas sin comer y tenía cinco cachorritos que alimentar. La persecución del Correcaminos dejaría de tener la más puta gracia.

En resumen, hay que tener un poco de vergüenza torera, y contener los impulsos de pegar tu foto al lado de la de los grandes. La lección a aprender es la siguiente: si vas a plagiar un bit, PLAGIA EL PUTO BIT. No disimules. Cógelo, transcríbelo, y luego te lo follas. Sólo un idiota intenta atracar un banco con una pistola de juguete. Hay que robar como es debido, que los ladrones somos gente honrada.

10 de enero de 2008

País...


Convenio de 1949. Color de 1949. El idioma por defecto es el francés.


* Si es usted mujer, sin duda ha pedido permiso a un varón para conducir. Denos su nombre, él es con quien hay que hablar.
** Por si usted nació en un hospicio, burdel, establo, pajar, o debajo de un puente.
*** Por si nació usted en el siglo XIX, o en otra época en la que la gente no sabía estas cosas.


El mismo puto documento desde 1949.

12 de diciembre de 2007

!!!

De ELPAÍS.com:

La luz verde a esta enmienda responde a un encadenamiento de casualidades y de despropósitos en su tramitación parlamentaria. En primer lugar, porque fue aprobada por todos los grupos a excepción del PSOE, por iniciativa de los partidos que integran el tripartito catalán, con el PSC a la cabeza, en contra del Gobierno, que se ha comprometido a fijar el controvertido canon para contentar a artistas y autores.

Para colmo, el grupo parlamentario popular reconoció que había votado erróneamente a favor de la enmienda, porque su intención era justamente la contraria, según desveló la portavoz de Cultura del PP.

Pero no se emocionen, que seguiremos pagando.

La noticia entera, aquí.

2 de diciembre de 2007

!!!

No suelo recomendar otros blogs, pero éste que me enseña Hanasu es tan delicioso que no me he podido resistir.

Se trata del diario de una neoyorkina que, en mitad de un viaje en Vespa a través de los Estados Unidos (!), se enamoró del paisaje de Wyoming y decidió quedarse allí, con su gato, en una cabaña de madera, en medio de la nada. Al poco tiempo adoptó un coyote huérfano (!!), de diez días de edad, con el que vive desde entonces. Si no son ustedes muy anglolectores pueden disfrutar de las fotos, que el animal es adorable. Es The Daily Coyote.