27 de enero de 2009

30 de noviembre de 2008

Inocente!

Francamente, se me hace difícil seguir leyendo sobre el asunto de los derechos de autor y el P2P. Sabemos que quienes defendemos las redes de intercambio libre tenemos la razón y que todo está ya dicho, pero también que, en el fondo y como todas, ésta es una batalla perdida. Pero de vez en cuando llega alguien como el Pianista, da un puñetazo en la mesa, y se casca un post imprescindible que hace que uno sueñe; que sueñe con una repercusión a la altura del texto, que haga que otros autores lo reflejen y lo implementen, y lo reboten hasta hacerlo accesible no sólo para los ordenadores sino también para las mentes de los que tienen capacidad de decisión en estos asuntos y aún no han perdido la integridad a base de estrechar manos y cheques. Un post que ilusiona. Llámenme inocente.

«Además, ¿no hay un contraste sorprendente entre el alcance global de la lucha contra el P2P y la relajación con la que se combate el top manta? Todos esos ridículos anuncios que el Ministerio de Cultura paga a precio de oro intentan convencernos de que no descarguemos obras, no de que no las compremos en el top manta. ¿Por qué?

Porque la oferta del top manta reproduce las imposiciones culturales del mainstream. En el top manta sólo se venden best-sellers y blockbusters. Representa un diezmo económico, pero es una pérdida asumible, un mal menor. Sin embargo, el P2P es un verdadero desafío al sistema, porque rodea sus imposiciones, recupera títulos que las grandes empresas decidieron enterrar, permiten que el espectador/oyente configure su propio catálogo cultural, fomenta la distribución horizontal, permite una comunicación directa entre el autor y el espectador. En definitiva, revive a la bestia negra de una empresa global de distribución de contenidos: la libertad.»

No, en serio: llámenme inocente. Lo soy, y usted también. A ver si se enteran de una puta vez: Mea Culpa y Caga Leyes.

Edito al día siguiente: ELPAÍS.com publica –titulándolo con la brillantez habitual– el decálogo de falsedades que nos intenta colar el Ministerio de Cultura. Véanlo aquí.

7 de noviembre de 2008

!!!

¿Recuerdan a los Bros, ese dúo pop de mellizos gayeteros que acercaba peligrosamente las ideas preconcebidas de homosexualidad e incesto en la época en la que todo era tela vaquera, barbas de cuatro días y pendientes para hombres?


¿...?

Pues bien, he descubierto algo desconcertante:



Sí, es Luke Goss.

Qué quieren que les diga. Me acabo de enterar.

18 de octubre de 2008

!!!

Gracias a Hanasu me entero de que Maureen Dowd ha publicado una columna en el NY Times en la que advierte, bajo el título Somos Roma? de la caída del Imperio Americano. Y lo hace de la mejor manera posible: en latín y de cachondeo.

El texto incluye a los protagonistas del foro público Ioannes McCainus (el mavericus), Sara Palina (a la que retrata con el apelativo cariñoso de barracuda borealis), Baracum Obamam (Mortem! Amator terroris! Socialiste!), y por el camino da con expresiones descacharrantes como rabble-rouseribus, Primus Dudus, o Depressione Magna II.0.

Omnes de Georgio Busio Secundo colossale goofballo. “V” (because there’s no W. in Latin) etiam duxit per disastrum ad gymnasium.

Es con mucha ventaja el LOL del día. Léanlo aquí: Are We Rome?

15 de octubre de 2008

Y de pronto... ¡el Dr. Repronto!

Ya llegó la segunda tanda de episodios de esa crackada absoluta llamada Reflexiones de Repronto. Si, existe un (video)blog cuyo título incluye la palabra reflexiones y que sin embargo no tiene nada que ver con los comentarios inanes de un adolescente depresivo mirando por una ventana lluviosa.

Y si les sorprende que un videoblog sea tan divertido como inteligente es que no han entendido que entre la pretensión de divertir a un público y la de ir al fondo de las cosas no existe la más mínima diferencia.


8 de octubre de 2008

Crisis

Permítanme descontextualizar un titular ya descontextualizado. Dice José Maria Hidalgo, secretario general de CCOO:

El trabajo es la mayor garantía de libertad y riqueza.

Bien, yo diria, aunque me pese, que tiene razón. Aunque le pediría al Sr. Hidalgo que tenga los santos huevos de decir lo que realmente significa esa frase:

El dinero es la mayor garantía de libertad y riqueza.

Bienvenidos al final de la Izquierda.

Se habla de que ha llegado el momento del colapso del Capitalismo, pero no se regodeen: ustedes morirán con él. Y no será ahora, sino dentro de muchos años, cuando hayamos superado este nuevo aviso de que el Sistema no sirve ni para cumplir con la apariencia de que funciona, que es para lo que ha valido hasta ahora. Y petará por algún otro motivo estúpido como unas hipotecas truchas o alguien gritando fuego! en las páginas de un periódico, cuando la propia derecha liberal dé la alarma para corregir el rumbo de la pasta con un golpe de volante, pero sin quitar el pie del acelerador.

Eso, con toda seguridad, tendrá lugar después de un nuevo puñado de años de emputecimiento de las instituciones mundiales, de guerras inmorales y de presidentes del mundo cubiertos de sangre y llenos de ponzoña. Años en los que la izquierda seguirá haciendo carantoñas a la cultura, mirando que haya igual número de estúpidos que de estúpidas y muy cómoda en su superioridad moral. Pero con la alarma rota. Y la ética afónica.

En otras palabras, el Sistema se curará ahora, con bail-outs y liberal-nacionalizaciones y permanecerá fingiendo que todo está bajo control mientras la derecha hijaputa hunde la cara en el barro a la mitad del planeta y la izquierda usa sus mismos argumentos engalanados con la parafernalia dialéctica de la vieja guardia. La derecha dice dinero y la izquierda dice trabajo, pero sus realidades políticas y sociales han ido convergiendo hasta el punto de estar hablando de lo mismo. Esta crisis no representa otra cosa que la gran victoria del Capitalismo.

27 de septiembre de 2008

Humor vs. Comedia (2ª parte)

Previously on !!! ponía el ejemplo de la música española de los 70 para explicar la necesidad que tienen los creativos de reproducir sus influencias al tiempo que se ven reproducidos en ellas, especialmente cuando el medio artístico en el que se mueven es nuevo y/o está poco explorado. Perogrullada: este fenómeno tiene que ver con lo más profundo de nuestra forma de ser y, como cualquier otra de nuestras cualidades, se ve amplificado o reducido por el medio en el que nos desenvolvemos. Si aplican eso a nuestras fronteras... en fin, ya me siguen. Permítanme que abrase con lo de la música un momento. Después de los años de renovar viendo lo que hacían fuera para ir contra lo que entonces era el Sistema, la música en España llegó a lo que se llamó Movida Madrileña, que en mi opinión es como el Ferrán Adriá que de tanto transgredir acaba en la coprofagia.

¿Quién soy yo y a dónde voy?
(¿Quién es él y a dónde va?)
¿De dónde vengo y qué planes tengo?
(¿De dónde viene y qué planes tiene?)
Gran ganga, gran ganga, soy de Teherán
(Gran ganga, gran ganga, él es de Teherán)
¡Calamares por aquí, boquerones por allá!
Aaaaaaah...


Me dirán que eso es comedia, no música. Me dirán que Almodóvar y McNamara eran algún tipo de sátira, y les daré la razón. Se supone que Sé lo que hicisteis también es una sátira, pero mi sensación es que termina convertido en aquello que parodia. Como Torrente. Como el Chiki-Chiki. No los desprecio, al contrario: admiro la maquinaria empresarial que llevan detrás. Querer ganar pasta con uno de esos fenómenos cómico-mediáticos está muy bien, pero tiene el problema de terminar quemando el producto. Del mismo modo que queman a los guionistas de comedia en España, como Santiago Segura quemó las intenciones de su personaje y como el Chiki-Chiki pudiera haber quemado, Eurovisión no lo quiera, al actor que está detrás. ¿Por qué? Porque no son comedia, sino humorismo. ¿Y qué es la comedia? La expresión de pánico que hay en mi cara al teclear esto.

Es casi imposible –y bastante inútil– dar una definición de comedia. Es un mecanismo tan primitivo como el fuego, tan simple y tan complejo a la vez, que podemos divagar acerca de sus características pero en realidad sólo interesa una cosa: si quema o no. Voy a dar una definición, de las miles posibles, y les pido disculpas de antemano por el cumshot intelectual que se les aproxima. Recuerden que hablamos en concreto de la comedia oral, discursiva, la que se ve en la mayoría de los programas de humor y en el stand-up. Atención:

La comedia es el discurso que racionaliza la realidad, la descompone en capas de prioridad, y la devuelve al espectador alterando el orden de las mismas. Aquí tiene el papel higiénico.

El humor, por contra, tiene más que ver con el cómo que con el qué. Humor es un acento, una jeta rara, un chiste de Jaimito. Cuando uno sobreexplota y sobreexpone el humor, sigue funcionando, y si se agota será por hastío del respetable o por suicidio del autor. En cambio, si se hace lo mismo con la comedia, deja de ser graciosa en el acto. Por muy genio que sea Woody Allen, si le ponen a escribir un programa de comedia de dos horas diarias al cabo de los primeros 20 minutos de programa las únicas risas que oirán serán las de su psicoanalista viéndose venir la factura del mes siguiente. Si cogen ustedes a Chiquito de la Calzada, uno de los más grandes cracks del humorismo –fíjense que no he dicho cracks de la comedia–, y le ponen a contar chistes a su manera durante dos horas todos los días, acabará usted hastiado y embrutecido, pero Chiquito será consistente en su trabajo. Tan sólo necesitará unos litros de Redbull.

Ésa es la verdadera tonterida española. Aquí tenemos un sentido del humor envidiable, nos reímos hasta de nuestra puta madre. Tenemos humoristas para aburrir, literalmente, pero cómicos en el sentido estricto ha habido muy pocos. Y los que ha habido han tenido un pie en uno de los géneros históricos sin llegar a lograr una autonomía creativa total: Miguel Gila en su costumbrismo, Tip y Coll en el surrealismo o Martes y Trece con su herencia del entremés, siendo muy grandes los cinco, son buenos ejemplos de esto. Gila en concreto es para mí lo más cercano que hemos tenido al stand-up comedian americano, al menos en las ocasiones en las que nos ha salido natural, sin copiarlo.

De ahí viene esto, ¿recuerdan? El copypaste lastimoso de SLQH a un clásico instantáneo de Sarah Silverman y el equipo de Jimmy Kimmel Live, que por cierto, les reportó un buen par de Emmys. Por supuesto, los chicos de la Sexta no son los únicos carteristas, como comentaba Galahan. Lo que yo digo, e intento quitarle hierro, es que eso es ser español ahora mismo en el mundo de la comedia. Copiamos porque estamos aprendiendo. Éticas difusas y malas artes a un lado.

Así funciona desde hace unos años, cuando gracias a Seinfeld alguien decidió importar el stand-up comedian y lo que trajo fue uno de sus géneros, la comedia observacional, y nos hartamos de escuchar a actores que no eran cómicos hablando de por qué las mujeres van de dos en dos al baño, de cómo responder cuando tu novia te pregunta si le queda bien el vestido, y por supuesto haciéndose la pregunta de por qué no construyen todo el avión del mismo material con el que hacen la caja negra. Pero si se fijan, la comedia observacional es ya por definición un refrito de elementos previos que no requieren un motor creativo propiamente dicho, sino más una capacidad regurgitadora –no lo desprecio, es un talento valiosísimo– que enlaza de alguna manera con la definición pedantesca que les he vomitado más arriba. España es un terreno especialmente propicio para esa hortaliza.

Por poner nombres, piensen en Pablo Motos, a quien descubrimos en El Club de la Comedia como uno de los pocos que desde el principio recitaban su propio material (o se le supone). Ahora vive de cosas como la incapacidad del españolito para pronunciar las letras de canciones (canciones, una vez más, de otra gente) o de plagiar sketches como éste un día y otro también. Otro ejemplo es el de Ángel Martín, un tipo más que competente que sin embargo no parece querer o poder escapar a la referencia previa: en La Noche de Fuentes empezó siendo la tercera entrega de la Trilogía Pánfila que empezó Tonino Guitián y continuó Ramón Arangüena, y ahora vive, directamente, de ser muy gracioso comentando la tele que hacen los demás. El mejor programa de humor que ha habido en años en España, Muchachada Chanante (¿La Hora Nuí?), tiene momentos de brillantez absoluta pero sin salirse de ese marco ibérico: un tercio de dichos momentos tiene que ver con una imitación y otro consiste en hablar con acento gárrulo-manchego.

Lo que les decía: eso es el Humorismo. El triufo del cómo sobre el qué; el refrito, la repetición de esquemas de éxito, los acentos, las muecas, los trompicones; la conexión con la nostalgia y el elemento generacional, que suponen puentes más directos que los trabajos arduos de creación de la Comedia: las grandes sitcoms, la técnica infalible de los monólogos de Johnny Carson, los andamiajes lingüísticos del maestro Carlin o el glorioso Who’s on first? o la maquinaria (por épocas) perfecta de Saturday Night Live. The craft, que le llaman. El Oficio, que entraña una ética profesional, un rigor, un respeto al público, y en especial al trabajo de uno mismo. Eso de lo que aquí andamos sobrados. ¿Recuerdan que en un capítulo de Studio 60 prácticamente sacaban a los abogados de la cama ante la posibilidad no comprobada de haber plagiado material ajeno por accidente? Pues eso.

Humor o Comedia. Decidan ustedes dónde colocar ambos mundos en su esquema de prioridades: son el público, así que tendrán razón. Mi opinión es que mientras los españoles seamos como somos, tendremos mucho humor y muy poca comedia.

23 de septiembre de 2008

!!!


No sé dónde oí que en las relaciones, el gran problema de los hombres es esperar que ellas no cambien nunca, y el gran problema de las mujeres es pretender que nosotros cambiemos.

He aquí una gran lección acerca de las relaciones, por gentileza de Tom Kapinos y su Californication (s02e02):

Él es quien es, mamá. Lo sabías cuando te subiste al coche con nosotros. Si te preocupa haberte equivocado, no es culpa suya. Tienes que quererle por cómo es, no por su potencial.

Dicho por una niña de 15 años. Qué serie.

18 de septiembre de 2008

Almíbar para las orejas

Pasar unos días en mi Pucela natal en época de fiestas me permite desconectar de la capital y descansar de las vacaciones de verano; de paso, me cebo cual gorrino bellotero y voy pensando, de bar en bar, día sí día también, en ir pidiendo hora para un transplante de hígado.

Una de las cosas que suelo hacer allí, en los breves descansos entre comida y comida, es atiborrarme a vídeos musicales en la VH1, donde redescubro one hit wonders como este baladón que todos recordarán, canción arrolladora y al mismo tiempo cursi hasta la diabetes. Y como veo a muchos amigos y conocidos sufrir de esta especie de astenia otoñal que le coge a uno la garganta cuando vuelve a su terruño y se encuentra de morros con los viejos tiempos, pues les pongo unas cuantas canciones, por llamarlas de algún modo, para ahondar en la herida y ver si consigo llevarles al suicidio.

Son aquellas canciones de las que no conozco cosa más cursi y pamplinítica. Vaya por delante que ni me gustan, ni las escucho, igual que usted no ve realitis y siempre se duerme con los documentales de La2, sea de día o de noche. Las cosas claras.

Perdona mi forma de mirarte
No hay nada con lo que compararte
Mirarte me deja sin fuerzas
No quedan palabras que decir

Bien, la calidad por delante. Franki Vallie and The Four Seasons tienen almibareces muy serias. Siempre se ha dicho que tenían tejemanejes con la mafia, así que resulta incomprensible que al entrar la segunda estrofa no estuvieran ya en el fondo del Hudson con unos zapatos de hormigón. To Make My Father Proud tiene tela, y My Eyes Adored You podría matar a su mascota de una subida de azúcar. Pero no hay nada, ni siquiera sus primeros éxitos con coros a-la-castrati, que haya superado el toque festivo, saltarín y happy-happy de Can’t Take My Eyes Off Of You (wtf?). Es tan bonita que me da ganas de sacarme un ojo, pincharlo en un palillo y echármelo en una copa de martini.



Si las baladas de Michael Jackson sonaran en el hilo musical de una granja de terneros, se podría hacer mermelada con su carne. Y sé que a estas alturas todo lo que tenga que ver con este hombre (?) suena a cachondeo, pero si siempre he dicho que alguien debería haberle pegado un tiro como a John Lennon es por una razón: que pudiéramos haberlo conservado en la memoria como el compositor genial que fue, y no como el presidente honorífico del Club de Imitadores de Skeleton.

Tu boca es tan dulce
Mucha gente me malinterpreta
Eso es porque no me conocen en absoluto
Yo sólo quiero tocarte...

I Just Can’t Stop Loving You, si no se la imaginan dedicada a un niño de ocho años, es jodidamente hermosa, tanto que me hace querer besar a Jacko con lengua. La pueden escuchar en este tubo, aunque les advierto que contiene imágenes espeluznantes, como Jacko semidesnudo con alitas de ángel o Jacko en actitud tontorrona con algunas mujeres.

Mi cuerpo es casi tuyo
Tu cuerpo es casi yo
Dos islas que se buscan
Entre la niebla de las dos

Escuchar Si tú eres mi hombre, de Ángela Carrasco, es haberle perdido el miedo al dolor. Y a la gramática española. Sin embargo tiene ese rollito baladón ochentero que, qué quieren que les diga, me recuerda más a las bso’s de las grandes pelis-balada de los ochenta, los Dirty Dancing, Oficial y Caballero y compañía, que a la genuina sensibilidad ibérica. Ustedes dirán si eso es bueno o malo. A mí me da ganas de ser raptado por jihadistas.

Necesito un poco de amor como nunca antes
Te quiero hacer el amor, baby
Me diste un poquito de amor, y he vuelto a por más

Las Spice Girls son fostiables a muchos niveles diferentes, pero 2 Become 1 es una de esas cursiladas que pasarán a los Anales de la Música, si por ello entendemos que serán utilizadas siempre que Elton John se haga desatascar el orto en un camerino de Las Vegas. Esta canción es una golosina, un algodón de azúcar con una producción lujosa y el inextricable encanto de una adolescencia feliz; es estar encerrada en un ropero lleno de peluches de colores, hablando por teléfono durante horas con el chico más guapo de la clase.



Vean el vídeo, está chulo, aunque deberían ejecutar al que trackeó los cromas. Cada vez que sale la rubia pepona noto un fuerte dolor en los dientes, como cuando uno muerde un gofre chungo. Y es entonces cuando quiero ir al dentista y que me cape por accidente.

The Housemartins era un grupo cuyo frontman no sabía si era más beato que comunista, o al revés. Con semejante desconcierto no es difícil comprender que quisieran versionar el Caravan of Love de los Isley Brothers, que era lo más homosexual de que es capaz una banda de afroamericanos, amplificado por el estilo gayetero-engominado de los año(rado)s ochenta. Incluso sus propios fans les mandaron a tomar por el saco, en toda lógica, porque este tema no sólo es un manchurrón blanco en tu solapa, sino que rezuma rancitud de boy scout de 32 años por todos los poros.



El vídeo es inenarrable. Ven a mi carromato obrero, Jesús, y hazme un hombre. Es la plegaria de alguien a quien tocaron más de lo debido en una sacristía. Me hace desear ahogarme en la fosa séptica de un campamento de Nuevas Generaciones del PP.

Vive en mi casa, seré tu refugio
Puedes pagarme con miles de besos
(...)
No tengo mucho equipaje que echarte a los pies
Pero dulces besos tengo para regalar
Allí estaré, y te cubriré.

¡De besos! No hablan de ganadería, malditos degenerados. Rent es un musical maravilloso, pero no deja de ser rock blandito tirando a pop, de modo que no podía evitar caer en algún charco de almíbar, y en Broadway hay unos cuantos. El tema I'll Cover You es uno de ellos. En todo caso, se lo perdonamos a Jonathan Larson, que en paz descanse, en su ataúd lleno de purpurina. Su fugaz pero asombrosa contribución a la gama alta del musical me hace lamentar los tiempos en los que había un gang bang todos los jueves por la noche y uno podía pasarse el resto de la vida preguntándose por qué orificio le entró el sida. Buenos tiempos.

Continuará un día de estos. Si contribuyen con títulos en los comentarios me torturarán, pero serán bien recibidos y puede que los meta en la segunda parte con una inyección de insulina.

2 de septiembre de 2008

Ha muerto Don LaFontaine

El cómico Pablo Francisco tiene un bit muy conocido en el que imita la voz de los trailers made in Hollywood. Sin ponerle nombre, está hablando de Don LaFontaine, que murió ayer a los 68 años, convertido en una institución y dejando atrás un buen carro de horas de cabina y un vacío importante en esa experiencia que es ir al cine en EEUU.



Este tío representa eso de lo que hablamos todo el día en el audiovisual, eso que alimenta tópicos de todos los tamaños, colores y sabores. En Don LaFontaine está resumido ese nosequé que pone un mundo de distancia entre Hollywood y el resto del planeta.

Esa voz era una marca, era una denominación de origen. Esa voz era un mundo.