17 de mayo de 2006

!!!

Porque los frikis también tienen derecho a expresarse.

16 de mayo de 2006

El Enterao (III)

Existe un mal genético del enterao que se conoce como polillismo o, en algunos círculos, ojo de primo. Esta denominación puede parecer un pésimo chiste del autor, pero no. Viene a cuento de la predilección casi ciega que el afectado siente por los “originales” (él los llamará clásicos) o las primeras versiones o entregas.
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El polillero siente una total desafección hacia las segundas y sucesivas partes de películas, por mucho que éstas le interesasen en su momento. La suspensión del juicio tiene lugar en el mismo momento en que el paciente recibe la noticia de que se está produciendo un remake o secuela (la validez de este término está rebatida; le da por culo a la Academia de la Lengua, y nos congratulamos por ello), de tal manera que en el momento del estreno la recibe con total insensibilidad. Tras el visionado, el enterao puede experimentar desorientación, urticaria y convulsiones, aunque por lo general sus síntomas se reducen a náuseas y vómitos, y paranoia. Los expertos no acaban de ponerse de acuerdo, pero se ha observado en una cierta porción de los casos un sentimiento de disgusto relacionado con la ilusión de haber sido engañado, o tomado por imbécil. Curiosamente, ninguno de los especimenes analizados pareció notar que si entró en el cine fue por su propia voluntad.

Señas inequívocas son la defensa de la primera entrega de “Alien” en detrimento de la segunda, la reivindicación de J. Lee Thompson por “El Cabo del Terror” (estableciendo una amnesia somática para omitir obras suyas como “Justicia Salvaje” y “Yo soy la Justicia II”), o, en casos de mayor alcance, el desprecio automático por “Drácula de Bram Stoker”.

Mención aparte merecen las cepas llamadas de enteraoísmo trasgresor o recontrapolillismo, en el marco de los cuales se han descrito casos de defensas entusiastas de “Psicósis” de Gus Van Sant.

Por desgracia, es éste un mal muy extendido en el común de los aficionados, pero rara vez diagnosticado en su latencia, que el enterao suele acarrear desde el nacimiento. Sus síntomas son sutiles, pero si se descuida puede ser el desencadenante del proceso viral que transforma al cinéfilo en cinéfalo. Estad alerta, y en caso de brote librad al sujeto de su sufrimiento con extremo prejuicio.
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Continúa en... sí, El Enterao (IV).

14 de mayo de 2006

El Enterao (II)

La habilidad con la que el enterao maneja el lenguaje es una de sus señas de identidad. Recordemos que la crítica cinematográfica es reducto de erudición, y, por tanto, de literatura. Como hemos visto, mencionar un nombre a secas no es cool, hay que aliñarlo. Y si el nombre es en sí mismo el aliño de otra ensalada, hay que cocinarlo de alguna manera... si está crudo, es indigesto.

Un enterao magacinero no dirá "la estética de Almodóvar", sino que hablará de "la estética almodovariana". Así, Almodóvar queda elevado desde el pueblucho manchego hasta la categoría existencial, y sin pasar por Hollywood, que tiene más mérito. Las críticas de cine están repletas de engendros lucasianos, hitchcockianos, spielberguianos, depalmianos, y otros frutos de esa huerta de palabros, que emparentan a sus autores con otro prestigioso ramillete de capullos: los historiadores de la filosofía. Ya sabéis, los kantianos, aristotelianos, hegelianos, marxianos... y platónicos (!).

Afortunadamente, los enteraos no sufren la cerrazón lingüística de estos primos hermanos suyos, y no dicen Oliverio Stone o Jaime Cameron donde aquellos decían Carlos Marx y Renato Descartes. El nombre sajón se respeta, aunque el tino sea el de una escopeta de feria y los nombres se pronuncien casi como aquél del racionalista francés, el [descártes] de toda la vida, que a mí siempre me sonó a mus.

Conversación sacada de una tertulilla de cine, el otro día:

- (...) de esta película, protagonizada por un jovencísimo [járvi kéitel].

A lo que otro supión contesta:

- Con ese [járvi kéitel] te estás refiriendo a [járvi kítel], ¿verdad?
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No hace falta decir que ambos lo pronuncian mal. Lo importante es lo reconocible de la actitud. Si no fuera suficiente el uso de la fórmula sintagmática del post anterior, queda claro que estos dos cagaprados son genuinos ejemplares de enterao. Ya sabemos la regla: hay que liar la madeja. Winona no puede pronunciarse [üinóna], es demasiado sencillo; debe de ser [guainóna], o algo parecido; y por la misma razón a Johnny lo llamarán [dip] en lugar de Depp y todos los Ian y Liam se convertirán en [áian] y [láiam].
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Continúa en El Enterao (III) (ya lo vais cogiendo).

13 de mayo de 2006

El Enterao (I)

Leí el otro día en un foro amigo un post de un ejemplar de lo que yo llamo enterao. La crítica aficionada, que ha crecido en los mares de internet como el moho en una lata de paté. Es una crítica suiza como la navaja: vale para todo. La diarrea verbal que domina a este género vale tanto para disertar sobre un roto como para arrojar una apología del descosido, y lo único que todos tienen en común es el sopor que provocan. El caso es que entré al trapo, y la respuesta me supo a poco. Y como estoy bastante ocioso últimamente, pues aquí vuelvo... a hacer amigos.

Servidor compró la Fotogramas durante 11 años, sin faltar a un solo número. En sus páginas está el principio de esta ola de criticones masturbatorios, que se han formado –o eso creen– leyendo a Guarner, Monzón, Figueras y secuaces, y ahora vienen with a vengeance. Estos pensadores de cineforum han estado ahí siempre –qué daño hizo el 68, oyes– pero ahora alcanzan una difusión martirizante, y es por eso que pienso en letra alta sobre algunas de las señales que los delatan, para que si leéis esto podáis reconocerles y darles muerte.

El primer rasgo que suele delatar al enterao es una construcción sintáctica rimbombante y gratuita, pero que cuaja todas sus ganas de epatar al personal con su sapiencia y atinado juicio... y todo eso sin dejar de informar. En una referencia a una película o autor, nunca un enterao usará una construcción simple, del estilo de <<...”El Cabo del Terror”, de J. Lee Thompson...>>, por vulgar y demasiado sencillo; para más inri, no deja claro que uno es un crítico experto, y que habla porque sabe. Por eso, tienen que añadir algo, una valoración, o les saldrá por las orejas. Así, dirán algo como <<”El Cabo del Terror”, de un hoy casi desconocido J. Lee Thompson>> (ejemplo sacado del foro que os comentaba). Otras aplicaciones de esta fórmula son <<de la muy sobrevalorada Jane Campion>> o <<un habitualmente comprometido Spike Lee>>. En resumen:

[artículo, mejor indeterminado] + [adverbio o locución] + [n adjetivos] + [título o nombre]
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Continúa en El Enterao (II) (os lo imaginabais).

12 de octubre de 2005

Hispanízame, Jesús

Porque mira que lo intento, pero no consigo que España me importe un huevo.

Entendámonos. Me importa cierta gente, la que conozco e incluso puede que otra de la que no sé nada; me importa si las cosas funcionan bien o no, y me importa que se haga lo justo en mi casa. Mi casa, que se extiende desde el suelo que piso ahora hasta donde me llega la vista. La calle, el barrio, la ciudad, y todo lo que encuentre hasta llegar al mar. Son tan míos como de cualquier otro, tan españoles como coreanos o canadienses. No es ningún romanticismo barato: llegar a la luna y poner una bandera es lo más imbécil que ha hecho el ser humano, y lo ha hecho miles de veces. Un país es un idioma, como mucho, y hasta eso se aprende y se olvida. La tierra no es de nadie, y la cultura es como arena entre los dedos. Qué coño le vas a hacer. Imagina el mapamundi dentro de 1000 años. Cómo era hace 1000.

Me quema la manga de gilipollas que organiza un desfile para proclamar que tal tierra es suya y de nadie más; me quema la manga de gilipollas que no asiste a ése, pero sí iría al suyo. Me queman los pilotos que se juegan su vida y la de los demás para ensuciar el cielo con humo de colores. Me quema el muestrario de máquinas de matar, como si fueran algo de lo que estar orgulloso. Me quema la manifestación de deficientes mentales que recorre la gran avenida vestidos de boy scouts, con abalorios que avergonzarían a sus madres si no fuesen como los hijos, caminando marciales con pasos que siempre creo haber visto en el día del Orgullo Gay, y, por Dios, una cabra con ropa.

Una de dos: o estoy loco o lo están ellos. País.

6 de octubre de 2005

!!!

Qué miedo me dan los anuncios de todoterrenos con ciudadanos pisoteando parques naturales a lomos de su monstruo devorador de gasoil. Es justo lo que queremos: ejecutivos agresivos, esclavos llenos de frustración liberando su estrés y complejo de inferioridad a costa de las pobres criaturitas del bosque. Y ni siquiera apagarán el móvil, los capullos. Necesitamos más incendios forestales.

28 de septiembre de 2005

Ratones

Algo he leído sobre unos ratones. Hay gente que vive de putear ratones hasta que no les sale el pelo, y después reputearlos, transputearlos y contraputearlos hasta que les vuelve a salir. Hablando de eso, o puede que no (mi insomnio me hace dudar hasta de mi propio pelo) alguien decía que, más allá de los problemas que surjan a la hora de profundizar en estas virguerías pre-apocalípticas, el marrón serio está en que, de camino al pelo o no-pelo, hay que pasar muy cerca del embrión clonado. Del embrión humano. Del protoclón. Canguelo.

Tengo que reconocer, y puede que esto también se deba a mi falta de sueño, que no comprendo los reparos ante la clonación humana total. Digo total porque discutir la terapéutica sí me parece un sinsentido. Ya sabes, aquello de sólo poder arreglar el coche reparando las piezas averiadas, nada de usar un recambio nuevo. A lo que voy: ¿por qué no clonar a una persona entera? No creo que nadie considere a los gemelos una inmoralidad, una agresión a los más profundos cimientos de la naturaleza humana. ¿Qué problema hay en un clon? De todas formas, nunca va a ser la misma persona. Parece que aquí, como en el resto de los asuntos, estamos olvidando el significado de la palabra Educación. Se me ocurre pensar que temer la clonación es desconfiar de la autonomía individual de las personas. ¿Qué importa que dos o veinte personas compartan genotipo? ¿No somos hermanos de todas formas, amigos cristianos? ¿No somos todos el mismo consumidor? Imagina el mundo de posibilidades en el estudio de la psicología del individuo, del “fenotipo intelectual”. Eso por no hablar de mi clon de Beyoncé.

Algún día espabilaremos, y llegaremos a la conclusión de que no somos más que ratones calvos.

22 de septiembre de 2005

4 8 15 16 23 42


¿Qué hace que uno desespere durante meses para ver una serie de televisión?

¿Hace falta ser un genio para conseguir algo así?

¿Dura mucho ese talento, o pronto se exuda hasta desaparecer?

¿Soy yo dueño de ese milagro?

¿Llegaré a serlo algún día?

¿Es el catering bueno en el paraíso?

¿Cuántas preguntas puedes llegar a hacer sin recibir una respuesta?

¿Por qué creemos querer una respuesta?

Corte a negro.

L O S T

17 de julio de 2005

Cretinos 2. Democracia pa los pollos

A ver, que yo me entere. Europa quiere ilegalizar el capón al niño puñetero. Si el querubín te clava una alcayata en el pie, hay que razonar con él, aplicar correctivos democráticos. Entendido. En los tiempos en que los críos de 15 años van disfrazados de negro bronxero, y los tíos de 25 se comportan como si tuvieran 16, llegan estos otros para constatar que los de 45 están a la misma altura. La de los tiempos, supongo.

Lo dicho: el Consejo de Europa y la ONU instan a España a ilegalizar el “castigo físico al niño en el hogar”. Y fuera del hogar, imagino. Si un policía te ve darle un copo a tu niño por escupir a la abuela en la cara, tienes derecho a permanecer en silencio y a una llamada a tu abogado.

Uno de estos lumbreras dice que es una lástima que la democracia aún no haya llegado a la familia ni a la escuela. ¿Desde cuándo la familia es una democracia? ¿Desde cuándo tiene que serlo? Los colegios tienen que pedirle a los niños por favor que hagan los deberes. El poder en manos de niños de 3º de la ESO. La cagamos.

Supongo que estos políticos de la idiocia estarán ya tramitando el desarme de la policía. Parece lo coherente, al menos. Si un padre no puede darle un azote a su hijo para reprenderle por algo mal hecho, el Padre Estado no debería poder usar la violencia para reprimir los desacatos de sus hijos ciudadanos. Es lo suyo, ¿no?

Definitivamente nos estamos volviendo gilipollas.

24 de mayo de 2005

Cretinos

Cretino#1 le vende a Cretino#2 una corona de espinas.

Cretino#2 se la pone, junto con la cara de Chicho Terremoto.

Cretino#3 le hace una foto delante de la prensa.

Cretino#4 publica la foto de la foto en la portada de su periódico, dándole gran significación.

Cretino#5 lo interpreta como un atentado contra los cristianos y empieza su programa matinal de radio con una grave editorial.

Cretino#6 aprovecha su rueda de prensa para resaltar lo grave del asunto, y pedir cuatro o cinco dimisiones.

Cretino#7 azuza a sus fieles para que crujan a este indivíduo que profana sus símbolos.

Cretino#8 hace un alto en su programa para acusar no a quien compra una corona de espinas, sino a quien vende una corona de espinas.

Cretino#9 llama la atención sobre lo poco trascendente que es todo esto, antes de continuar con la información del corazón.

Cretino#10 no le da mayor importancia al hecho, separando la función política del tiempo de asueto turístico de nuestros líderes.

Cretino#11 pasa como de la mierda, de esto y de todo.

Cretino#12 escribe un post en su blog.

Y así sucesivamente.