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De ELPAIS.com:
... para un funcionario.
Vivimos en un país raro de cojones. Imagino que hay un grado hasta el que se puede decir eso de cualquier otro, pero esta España nuestra tiene que ser otra cosa. Desconozco si en Alemania, China o Francia, por decir, usan una expresión como ésa nuestra, “las dos Españas”. Lo dudo mucho. Los únicos países que se me ocurren donde sí es comprensible un dicho como ése ya no existen o están en vías de desaparición: Yugoslavia, Checoslovaquia, Irak; Sudáfrica podría valer, aunque si hace tiempo que no tenemos la bronca que han llegado a tener allí es debido a que aún no reconocemos a un derechista por el color de su piel, excepción hecha de Zaplana y Julio Iglesias.
Ahora que las generaciones que criaron garras por culpa de la Guerra Civil van muriendo o perdiendo la voz, se puede sentir un clima más civilizado, tampoco hay que negarlo. Basta con leer un periódico de hace 15 años para darse cuenta de que estamos mejor. Sigue habiendo mucho gilipuertas, eso es algo que nunca cambiará, pero la situación general hace pensar que poco a poco vamos avanzando. No se dejen engañar por noticias como la del secuestro de El Jueves. Por fortuna son palos de ciego –valga la expresión, por aquello de la Justicia–, de una de las capas de la sociedad más conservadoras por definición: el funcionariado.
Sí, han leído bien. La decisión de la fiscalía, encargándole a Del Olmo que persiga a una revista como no se hacía desde 1986 no tiene que ver con cuestiones políticas. No me parece que haya que mentar demasiado a la Libertad en este asunto, porque el palo que se ha llevado ha sido de rebote. Sí, coño. La fiscalía ha perseguido de oficio a El Jueves por pura y llana inercia funcionarial. No es extraño: si hay un delito tipificado, el particular no denuncia, y uno es un zombi intelectual que lo único que ha hecho en la vida es aprobar una oposición, algo habrá que hacer. Dicho de otra manera, hay gente que va por la vida cumpliendo las normas al pie de la letra, como si estuvieran redactadas porque sí; hay gente que ha olvidado que las leyes están para proteger a las personas, especialmente a las que no pueden protegerse solas, y la Familia Real, obviamente, no entra en esa categoría. Hay gente que para vivir necesita arbitrariedad, y el funcionariado está lleno de ellas. Y la judicatura, ni les cuento.
La Fiscalía se merece dos hostias, porque podría haberlo dejado correr, como ha hecho con El Jueves en muchas otras ocasiones. Pero el problema de fondo es constitucional: que exista el delito de injurias a la Corona. Un delito que pone a una familia española por encima de todas las demás. No voy a entrar en lo absurdo que es eso; la mayoría de ustedes son republicanos y yo también, y en España hay una sensación generalizada de que la cuestión de la Monarquía es una especie de tópico, un dilema moralmente resuelto; de que España es, en su cogollo, un país republicano y laico que arrastra por la Historia, como dos grilletes, la Monarquía y la Iglesia Católica. Ésa es la razón por la que, si mañana hubiese un referéndum sobre la forma de Estado, la República perdería miserablemente. Pero eso es otro tema.
La viñeta de Guillermo Torres no es de mal gusto. Es una sátira. Tiene bula para ser así. Es algo necesario, de ahí el título del post anterior. La sátira ha de concentrarse en lo feo, en lo negativo. Estoy seguro de que Felipe de Borbón no tiene esos michelines con forma de vulva, y desde luego ni él ni su esposa tienen esas napias de pájaro tropical. El dibujante también lo sabe. Y usted. Y los políticos. Pero la diplomacia logra hacer realidad extremos como que se monte un pollo por una viñeta que a todos los que la han mirado, a todos, les ha dibujado una sonrisa en el rostro. Claro, que unos lo tienen más duro que otros. Pero ya digo que esto no es como un país islámico en el que los que se encabronan por una viñeta lo hacen sinceramente y por simple y llana intolerancia. Aquí es todo una cuestión de etiqueta. Al ciudadano auténtico le gusta reírse, aunque sea de su puta madre. Recuerdan a Gila: “me habéis matado a un hijo, pero lo que me he reído...”. ¿O les parece casualidad que todo el escándalo empezase en un programa de cotilleos?
Es la única explicación de que la blogosfera se haya llenado de viñetas como las que posteé el sábado. Glenclous fue la primera que se hizo eco de ellas en su su blog. A partir de ahí empezaron a linkarlas en otros y en diez o doce foros, hasta que más de diez mil personas se pasaron por aquí para verlas. Parece una muestra de población lo suficientemente grande como para sacar conclusiones. Gente que venía de foros de cachondeo sin adscripción política, y de sitios republicanos y/o de izquierdas, nacionalistas de varias regiones... también de algún partido neocón, de webs de nazis, maldita la gracia, e incluso de un foro de la Menetérica. Y nadie las linkó poniéndolas a parir. Es más: nadie de quien tenga noticia comentó siquiera el fondo de los dibujos... porque no tiene por qué haberlo. Lo que importa es la coña, el chiste, la sátira, la Parodia Nacional, copón. El vistazo, la sonrisa y la vuelta a la página. No hay más. Esas diez mil personas me parecen una muestra de población inmejorable para poder llegar a la conclusión de que llevamos ventaja a los políticos y sobre todo a los jueces, muchos de los cuales todavía no han entendido que la sátira tiene que concentrarse por definición en lo más rastrero de la realidad; en cosas como la Patria, el electoralismo de los 2.500 €, la Iglesia y la Monarquía. La sátira tiene que ser de mal gusto. La sátira que resalta lo positivo de un asunto no es sátira. Es política.
Así que no se asusten, que no hay para tanto, al menos en este caso. Es pura estupidez, la corrección política de siempre. El día que nadie intente callar la boca a un cómico o a un artista, entonces es cuando realmente tendremos que preocuparnos. Vayan preparándose, que ese día está en camino. Hasta entonces, es sencillo: respondan hablando más y más alto a cualquier rama del poder que les quiera callar la boca. Ojo, eso incluye a sus jefes en la oficina, a sus padres y a sus profesores, y ustedes sabrán si a su pareja. Sean gruesos, incorrectos, malévolos. Tengan mal gusto, toquen los cojones. Sean libres.
Al parecer, Zapatero Presidente se propone hacer de la educación infantil española algo universal y público, como el resto del sistema de enseñanza (pública, se entiende), y los medios se han lanzado a comentarlo. Y gracias a tanta cháchara se puede adivinar cuál es la siguiente palabra proscrita, la que tiene los días contados hasta su entrada en esa lista de lo políticamente incorrecto que va creciendo como una hiedra por encima del idioma.
Se trata de guardería. Desde el debate sobre el estado de la Nación he escuchado a varios individuos –e individuas, como diría Pérez-Reverte– que hay que usar “escuelas infantiles” o expresiones similares, ya que guardería es palabra fea. ¿Por qué? Pues verás: un niño no es un objeto que se guarda por ahí, como un abrigo en un armario. Ya está bien de tanta insensibilidad con las criaturas.
Es otro ataque de lo que Enrique Pinti llamaría la izquierda pelotuda; la que lleva el Manual del Talante en la misma mano en la que la derecha lleva el Catecismo, y lo blande contra los demás con la misma falta de juicio. No me entiendan mal: no se me ocurre poner al mismo nivel las dos actitudes, pero coño, ese piloto automático en la ideología ha sido siempre propio de la derecha.
Guardería viene de guardar, que a su vez viene del germánico warde, que significa mirar algo, con atención, como el que supervisa o vigila. No es extraño que mirar se diga guardare en italiano o regarder en francés. No tiene nada que ver, por lo tanto, con lo que creen estos capullos: el guardar de los objetos, al que ha llevado al español ese matiz concreto de "proteger" y "velar por algo", que es, digo yo, lo que se hace con los niños en las guarderías, y no meterlos en un baúl o algo parecido. En resumidas cuentas, la misma estupidez de la que se alimenta esta idea de corrección política que va a terminar por ponernos una mordaza a todos.
Lo digo otra vez: hay una izquierda que es de derechas. No es toda y no lo es todo el tiempo, por fortuna. Pero da más rabia, porque de la derecha uno se espera estas cosas. Se supone que la izquierda es la del progresismo, y para progresar hace falta analizar el estado de las cosas, someterlo a crítica, y cambiar lo que no está bien. Hoy en día la izquierda main-stream va en ese plan, pero saltándose el análisis y la crítica racional, recurriendo a ese libro de estilo prefabricado. Gracias a él se confunden la equivalencia con la igualdad, la naturaleza con la represión, y el respeto con la tolerancia; igual que los fachas confunden la moral con la opinión, la ley con la tradición, lo bueno con lo normal y la familia con su familia.
No sé si en Alemania –o en el mundo anglosajón, donde también se utiliza– hay corrientes de cuasipensamiento que reclamen la eliminación de kindergarten (guardería) del vocabulario, por no tratar a los niños (kinder) como si fuesen algo así como un manojo de nabos que uno planta en el jardín (garten). Aquí sí va a pasar de aquí a un par de años, o esa sensación tengo a juzgar por lo que he escuchado estos días en crónicas y tertulias. A saber qué dirán cuando corra la voz de que mujer viene del latín mulier, -eris, cuyo origen indoeuropeo está arraigado en conceptos como “blando”, “flojo” o “débil”. Fijo que propondrán que eliminemos la palabra mujer del castellano, por perpetuar estereotipos sexistas... o algo así. Amosnomejodas.
Reciclo un minipost antiguo en el que linkaba una lista de cogorzas televisadas sacada de Cracked.com. Quito unas, añado otras y ya tengo post, que ha llegado el verano y el blog me da calor. Además, si las teles pasan material que todo el mundo ha visto ya, por qué no lo voy a hacer yo.
Empezamos con Crispin Glover puesto hasta las patas de algo que le hace querer chutar la cabeza de David Letterman con sus botas de plataforma. Quizá estuviera intoxicado con la misma sustancia que le llevó a pasar de hacer Regreso al Futuro 2. Aunque no le culpo: aquella película fue mucho mejor sin él, y, gracias al globo que lleva en este vídeo, quedó claro para todo espectador serio que Letterman es un insecto despreciable –nunca pierdo oportunidad de insultarlo– incapaz de sacar partido de la situación pero digno de ser abucheado por su propio público.
Vean a Scott Stapp, cantante y afanoso candidato a ídolo de masas. Por si no tienen ustedes el placer, este tipejo era el frontman de Creed, hasta que sus compañeros de banda le dieron una patada en el culo por pesao y por meapilas. Acerca de todo eso despotrica en el vídeo. (Si tienen curiosidad, escuchen a sus ex-compañeros hacer mejor música con otro cantante y bajo otro nombre: Alter Bridge.)
Aquí tienen la razón por la que James Brown se sentía tan bien: estaba mangao perdido. Lo demuestra este intento de entrevista televisiva en la que prácticamente sólo responde usando los títulos de sus canciones y una despreocupada selección de frases de las mismas.
-¿Cómo empezó todo?
-Living in Ameeeeeerica.
Por si acaso queda alguien que no lo haya visto, David Hasselhoff tratando de comer una hamburguesa para bajar la turca masiva que lleva encima... y todo delante de su hija, que es quien graba las imágenes hablándole como los niños inteligentes suelen hablar cuando tienen padres imbéciles. En resumen, este vídeo debería ser la próxima campaña del gobierno contra el alcoholismo. Si quieren ver al Hoff hacer el ridículo estando sobrio, aquí pueden.
Éste sí lo ha visto todo el mundo, pero nunca suficientes veces. El nacimiento de una estrella: Fernando Arrabal luciéndose, cocreta perdido, en un programa de Sánchez-Dragó, hablando del milenarismo, cojones ya, que el milenarismo va a llegaaaar. En este vídeo, una de las frases más grandiosas que jamás dio nuestro idioma: “No te sientes en la mesa, que la tiene que sujetar Campillo, si no se vence”.
Observen el colapso de una supernova. Orson Welles, durante su hundimiento, intentando anunciar una marca de champán francés. Yo sufro por el pobre director, y admiro a los dos actores aguantando la risa, imagino que echando mano para ello de su sentimiento de vergüenza ajena.
Para terminar, un bit muy cachondo que han hecho alguna vez en el programa de Craig Ferguson, y que según tengo entendido Buenafuente ha plagiado ampliamente. Miren lo que puede conseguir uno ralentizando las declaraciones de un idiota:
Mi próxima invitada es donde meto el pene mientras pienso en Pamela Anderson.Jimmy Kimmel.........................

En cierta ocasión David Spade le dio un pequeño consejo a Alec Baldwin antes de una de sus noches como host de Saturday Night Live: Explota tu apariencia –le dijo– en el mundo del cine eres un tipo atractivo, pero en el mundo de la comedia estás increíblemente bueno. En efecto, por algún motivo nos cuesta más reírnos con una persona deseable que con un tipo feo o calvo o gordo o subnormal. Si añadimos que la comedia, como casi todo, es territorio de varones heterosexuales, nos podremos hacer una idea de lo chungo que lo tiene una chica guapa para llegar a algo en el único negocio del mundo en el que las feas lo tienen más fácil.
Las strippers deberían ser modelos de conducta para las niñas, aunque sólo sea porque se depilan el ojo del culo.
Aquella noche el show de Baldwin comenzó con un monólogo para el que se había traído a su propia tía buena: Kim Basinger, que entonces era su esposa, hacía un cameo con ocasión del día de San Valentín. Mientras tanto, a medida que el ambiente bullía como nos cuenta Studio 60, en algún rincón del estudio 8-H del edificio de General Electric en Rockefeller Plaza, una tímida muchachita judía de New Hampshire lloraba sentada en un rincón, con las rodillas apretadas contra el pecho para dar calor a las últimas migas de amor propio que le quedaban en el corazón. Aunque seguro que a la tercera línea de texto de Baldwin ya estaba cocida, puteando a alguien o metida en un guardarropa tirándose a un cómico sin talento (para el caso, Colin Quinn).
El otro día fui con mi novio a ver Brokeback Mountain. Es tan bonita... Aunque mi novio tuvo que cerrar los ojos en la escena de sexo gay. No es que sea homófobo ni nada; es que con los ojos abiertos no consigue correrse.
Ésa es Sarah Silverman, amigos. Una hermosura de 36 años, puñetera, ácida, cruel y despiadada, cuyo mayor atractivo es que desprende inteligencia por los cuatro costados. Está a tiempo de ser la representante del legado de Lenny Bruce en su generación, y eso es, créanme, una de las cosas más agradables que se le puede decir a una cómica como ella.
Ha ido subiendo de actuación en actuación hasta aparecer varias veces en el Tonight Show, algo que históricamente ha sido un espaldarazo definitivo a la carrera de cualquier cómico, y a ser invitada obligada en toda gala cómica que se precie. Como muestra de haber llegado alto, ha sido la presentadora de las últimas galas de los MTV Movie Awards y los Independent Spirit Awards. En 2001 hizo una aparición en el programa de Conan O’Brien (candidato serio a un post en esta serie) por la que le llovieron las hostias de la comunidad bienpensante norteamericana, especialmente de los gloriosos centinelas raciales. Se le ocurrió usar la palabra chink, término despectivo para la raza asiática, una especie de “amarillo” a la misma altura que el prohibidísimo nigger de los afroamericanos, en un bit que precisamente ridiculizaba el racismo inconsciente.
Hacemos coñas con los enanos porque no nos dan miedo. Tengo un bit en el que uso la palabra nigger, y hace poco actué en Virginia, y en primera fila había una mesa llena de negros. Bueno, creo que eran afro-americanos. El caso es que no me atreví a decir la palabra, porque me daban miedo. Al final lo cambié a chinks.
Aquella noche dijo que para librarse de servir como jurado popular en un juicio alguien le recomendó incluir en el impreso reglamentario un comentario xenófobo, tipo “odio a los amarillos”. Pero ella no quería parecer racista, así que puso: “adoro a los amarillos”. Hubo tantas protestas de los grupos de presión asiáticos (?) que Sarah terminó por excluir ese bit de su repertorio. No por no ofender, qué carajo, sino porque a esas alturas todo el mundo se lo sabía de memoria.
Me sacaron en todos los periódicos pintándome como una racista. Y me dolió, como judía. Como miembro de esa comunidad estoy preocupada por si los judíos estamos perdiendo el control sobre los medios.
Y es que el concepto de distinción racial es posiblemente la piedra angular del act de Sarah. No ha dejado títere con cabeza, empezando por su propio arquetipo racial, el que arrastra la herencia del Holocausto. Tiene un bit estupendo en el que llama la atención sobre lo parecidos que son un negro joven y un judío viejo,
y en otro espectáculo dijo que si en la Alemania de los años 30 hubiese habido negros, el Holocausto nunca habría sucedido... por lo menos, no a los judíos.
Los nazis son unos hijos de puta, pero de pequeños son encantadores.
No hay forma de saber si dice la verdad, pero ella siempre ha intentado dejar claro que el objetivo de todas sus puyas raciales es el propio racismo; que sus bits no son racistas, sino que hablan del racismo.
Mi personaje en el escenario es yo misma, añadiendo una mezcla de ignorancia y arrogancia. Creo que es un reflejo de lo que es nuestro país.
Otro de sus temas es el sexo, especialmente en sus variantes más heterodoxas. De hecho, el adjetivo más ajustado para definir el enfoque que Sarah Silverman le da a la comedia sexual es masculino. Los elementos pornográficos más ligados a la mentalidad del varón están cuidadosamente mezclados con la ruptura sistemática de todos los tópicos que tienen que ver con la asociación amor-sexo y con el concepto moderno de Romanticismo.
¿No sería romántico si te corrieras en la cara de tu novia y escondieras en el semen un anillo de compromiso? ¿No sería romántico?
El mejor ejemplo de ese humor sexual casi pornográfico, adoptando como punto de vista el cliché masculino, es este bit:
En un sangriento espectáculo en homenaje a Hugh Hefner celebrado en 2001 conoció a su actual pareja, Jimmy Kimmel, un cómico aceptable aunque sin demasiado carisma, que, aun estando muy por debajo del talento de su novia, ha funcionado muy bien con ella en alguna ocasión en el papel de lo que por allí llaman un sidekick, una especie de escudero cómico que da el pie a los chistes y colabora en su ejecución. De hecho, hasta hace poco, cuando Sarah no estaba de gira, solía colaborar en los guiones del talk-show nocturno que presenta su novio. Enlazo de refilón un video de una sección descacharrante que hacen cada semana en Jimmy Kimmel Live llamada Censura Innecesaria, en el que podréis ver a glorias televisivas como Mr. T, Fred Rogers y el llorado Steve Irwin, ahí es ná.
Mi novio es medio negro. Dios, qué pesimista soy siempre. Es medio blanco.
Sarah va prosperando, y poco a poco va consolidando sus talentos en productos con mayor entidad mediática que sus espectáculos de comedia en vivo o sus apariciones en programas como los de Conan, Jay Leno o su novio. Últimamente ha hecho Jesus Is Magic, su primer largometraje propio después de sus papelitos aquí y allá, y que por desgracia no cuajó demasiado. Una de sus piezas musicales:
I love you more than bears love honey
I love you more than jews love money
I love you more than asians are good at math
I love you even if it’s not hip
I love you more than black people don’t tip
I love you more than Puerto Ricans need baths
I love you more than girls love dolls
I love you more than dogs love balls
I love you more than the white stuff in a zit
I love you like Gary Busey
I love you more than dykes love pussy
I love you more than my after-show monster-bong hit
Jewish people driving German cars
Jewish people driving German cars
Jewie people buying German cars
What the cock is that shit?
But maybe it's like take back the night
Maybe it's like how bleeding hearts grow old and swing to the right
Maybe it’s like when a faggot calls himself a faggot
Jewish people driving German cars
Is the opposite of FUBU
But maybe it's Patty Hearst siding with her kidnappers
Maybe it's South African miners killing diamond wearing gangsta-rappers
Maybe it's like when black guys call each other niggers
También recibió el encargo de Comedy Central de hacer una serie sobre ella misma, o mejor dicho, sobre su personaje cómico. El resultado es The Sarah Silverman Program, cuya primera tanda de seis episodios ha funcionado bastante bien y ha sido premiada con otros catorce para este otoño. Su momento cumbre está en el s01e05, cuando Sarah se acuesta con el mismísimo Dios Todopoderoso, encarnado en el cuerpo de Tucker Smallwood, que no me digan que no es un nombre cachondo para un neg... afro-americano.
Últimamente he descubierto que mi familia proviene de un pueblecito en Rusia que fue arrasado por los mongoles en la Edad Media. Llegaron, saquearon el lugar y violaron a todas las mujeres. Así que supongo que soy medio mongola. Me gusta pensar que en algún momento, mientras mi tátara-tátara-tatarabuela era violada por un mongol, ella estaba tranquila pensando: “algún día esto será gracioso”.
¡Cha-cha-chá!
En el fascículo anterior, The Lonely Island.
Aquí el menda, el enrollao de Matt y mi colega Fiti. Qué pasa.Justicia en las calles [como la película de Charles Bronson], esto es lo que demandamos con firme convicción [y fláccidos miembros] y muy en serio [por supuesto], pero a la vez con simpatía, pasando un buen rato [el de despegar tus testículos del sillín de la bicicleta]. Los coches nos imponen su ley: velocidad, prepotencia, "malos humos" y violencia [el lema del conductor del Smart]. Por eso al desplazarnos en bicicleta cada día por la ciudad [y no sólo los domingos que hace bueno, ¿eh?] convertimos nuestra movilidad en un acto de desobediencia cotidiano [porque montar en bici es subversivo]. Si además, nos manifestamos en bicicleta y desnudos convertimos la desobediencia en una protesta ejemplar [ya podían aprender los de la AVT... ¡No! ¡Lo retiro!].Así aprenderán estos romanos.
Denunciamos que nuestras calles han sido secuestradas por el coche privado [el diccionario Bolchevique-Español informa de que privado significa tuyo] que colapsa las ciudades degenerándolas en [chicos, degenerar es intransitivo] lugares hostiles y peligrosos [mira cómo está Bagdad por culpa de los coches]. El coche mata [nunca deje que le apunten con uno] y su impunidad nos escandaliza [pero sólo si hace buen tiempo]. Demasiados intereses de multinacionales belicistas del petróleo y del automóvil [¿alguien dijo Bush?] están en juego si esto se cuestiona [así que no cuestiones nada, y mucho menos cualquier argumentación más compleja que ésta].
Proponemos un modelo de ciudad donde las personas recuperen su espacio [eso no es una propuesta, es un deseo], donde se reduzcan las necesidades de desplazamiento [¿no voy a necesitar ir del sofá a la nevera?] y se apueste por el peatón (que somos todos) [¿pero no ibas en bici?] y por los medios de transporte menos contaminantes y más eficaces [como un carrito tirado por un chino].
¿Por qué en bicicleta? [¡porque somos radicales!] La bicicleta es un medio de transporte urbano solvente, saludable, ecológico y divertido [sudor, sol a plomo y dolor de rabadilla: ¡yeah!]. Es un icono [como Jesucristo], un símbolo de libertad [como la bandera americana] y un instrumento práctico de transformación social [como... ¿cómo?]. No paga tributos [más que lo que te cuesta la bici, el casco y el litro y medio de Aquarius], no gasta petróleo [salvo el que hace falta para fabricar la carretera], no colabora con el desarrollismo destructor [ni con ningún otro] ni con la guerra global [¡mierda! ¿¡ya ha empezado!?].
¿Por qué desnudas? [¿“desnudas”? ¿sólo hay mujeres?] Porque nos sentimos desnudos ante el tráfico por la falta de respeto de los conductores y la desidia de los gobernantes [o por la desidia de los conductores y la falta de respeto de los gobernantes, tanto da]. Con la desnudez hacemos visible [nuestro pene] la fragilidad de nuestras "carrocerías" (nuestro propio cuerpo) [gracias, nunca lo habría entendido]. Además, mostramos nuestro cuerpo con naturalidad [esto es, encaramados a una máquina metálica], rompiendo el pudor [y la estética], desmontando tabúes respecto a nuestro físico [también tenemos un químico, pero está ocupado con su tesis] impuestos por la moda y la avaricia de la industria transnacional textil [porque como todo el mundo sabe, el tabú de la desnudez lo impuso Nike]. En definitiva, nos enfrentamos al tráfico urbano [espero que no sea literalmente] con el cuerpo desnudo sobre la bicicleta [vas a necesitar mucha Nivea, y no toda para el sol] como la mejor forma de defender nuestra dignidad [¿acaso hay algo más digno que pedalear desnudo sobre tus genitales al sol de Junio ante la mirada de cientos de personas?] y de vivir la lucha social [“ciclistas desnudos” es lo que Marx tenía en mente].
Oscar Wallace, Eliot Ness, Jim Malone y George Stone.
Steven Spielberg, Martin Scorsese, Brian De Palma, George Lucas y Francis Ford Coppola.